MIÉRCOLES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA

ISAÍAS:
– Dios nos acompaña en lo bueno y en lo malo de la vida. Es nuestra defensa en los días de peligro, es nuestra salud en los días de enfermedad, es nuestro auxilio cuando nos acecha el pecado y el demonio. Dios es esa madre que no puede dejar de cuidar y amar a su hijo, porque está profundamente enamorado de cada uno de nosotros, somos mucho más importantes para Él de lo que podríamos imaginar.
– Este canto resalta el amor de un Dios que quiere a su pueblo, a pesar de todos sus extravíos. Un Dios que es pastor y agricultor y médico, pero sobre todo madre, siempre está dispuesto para salvar a los suyos del destierro, a restaurar a su pueblo. Dios no puede olvidarse de su pueblo, no puede abandonar a la obra preciosa de sus anos.

SALMO:
"El Señor es clemente y misericordioso".
El Salmo nos hace repetir lo que la primera lectura nos enseña, el Señor es Clemente y misericordioso, el Señor es bueno con todos, es fiel, sostiene, es bondadoso, es cariñoso… Parece increíble que tengamos un Dios tan pendiente desde la ternura y la delicadeza de cada uno de nosotros, y no desde otro punto de vista, pero es verdad Dios es Amor, y su amor es delicado y tierno.

JUAN:
– Aparece también en el Evangelio la figura Paternal De Dios, Jesús lo llama Padre y lo trata como a tal, esto será causa de su condena a muerte, pero para Jesús es esencial presentar a Dios como Padre que nos cuida y que nos ama y sobre todo que nos trata como a hijos.
– Jesús también nos invita a escuchar la Palabra del Padre y a vivirla, a ponerla por obra, es esencial, el Amor se manifiesta más en obras que en palabras, así lo ha hecho el Padre al entregarnos a su Hijo, y así lo deberíamos vivir nosotros correspondiendo dando la vida en lo concreto de cada día por amor a nuestro Padre.
– También Jesús nos muestra los dos caminos posibles en la vida, elegir vivir en el mal e ir al juicio de la condenación; o bien caminar en el bien y en el Señor en la vida e ir al juicio de la salvación. La elección es nuestra, porque Dios ya ha elegido llevarnos al Cielo, a su presencia y lo manifestado con sus obras, sobre todo al entregar la vida de su Hijo Jesucristo en una cruz por nosotros. Por eso los que crean en Jesús y le acepten como el enviado De Dios son los que tendrán vida.
– Unámonos a Jesús y a sí no estaremos enfermos espiritualmente, y podremos obrar como él y comunicar incluso a otros su vida y su esperanza, y curaremos enfermos y resucitaremos a los muertos y desanimados.

María Madre, llévanos a vivir en este amor a tu Hijo Jesús, y en una ofrenda continua al Padre. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES IV SEMANA DE CUARESMA