MIÉRCOLES III TIEMPO ORDINARIO

HEBREOS:

  • Jesús sólo hace una ofrenda para borrar los pecados del mundo, y es la ofrenda de sí mismo. Esta ofrendada tiene un valor eterno, y no hace falta volverla a hacer, sino que conmemoramos la que Él hizo por nosotros. Es en sí salvadora y redentora pues es el mismo Cristo el que se ofrece, y es en Él sacerdote, víctima y altar.
  • Que bueno es el Señor que se ofrece por nosotros y nos salva, cómo debemos agradecer este misterio de salvación, esta ofrenda bendita De Dios, pues sólo en Él tenemos vida y vida en abundancia por puro regalo De Dios.
  • Y lo hace no para que Él sea quien salga beneficiado sino para nosotros, y por eso quiere poner en nuestro corazón sus leyes, para que nuestros sentimiento sean totalmente suyos, pero también en nuestra mente escribirlas para que nuestros pensamientos, sean suyos, y seamos totalmente De Dios, porque Él nos perdona nuestros pecados, pues no se acordará de nuestros pecados, ni de nuestras culpas. Y por este perdón De Dios, ya no hay que hacer más ofrendas a Dios

SALMO:

"Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec."

El sacerdote santo, intercede por nosotros y nos trae la salvación, y su promesa de salvación, nos hace a nosotros eternos, para el cielo.

MARCOS:

Todos los hombres, de todos los países y épocas, hemos recibido la redención de Cristo. El pagó por todos los pecados; los de ayer, los de hoy y los de mañana. A todos se nos han abierto las puertas del cielo.

Sin embargo, la actitud de cada uno ante este regalo de infinito valor es muy diversa.

Para algunos, Cristo no representa nada en su vida. O porque no han recibido todavía su mensaje, o porque no les interesa. Dan verdadera lástima, porque viven sin saber a lo que están llamados. Pasan los años como si todo terminase aquí, sin más esperanza.

Otros han oído hablar del Señor, pero su fe es superficial. Viven metidos en el pecado sin preocuparse lo más mínimo. Son los cristianos que han adaptado sus costumbres a las del mundo. Piensan que así están bien y que al final todo se solucionará. Pero sus malas acciones le duelen profundamente al Corazón de Jesús.

Sin embargo, un número considerable de personas es consciente de que realmente Dios les ama y tiene un plan de salvación para cada uno. Son los que, a pesar de sus limitaciones y caídas, se levantan y siguen por el camino que Cristo les ha marcado. Son los que han acogido el Evangelio, y los que dan frutos, construyen y santifican la Iglesia. Son el modelo y testimonio de la vida cristiana. Por ellos ha valido la pena la entrega de Cristo en la cruz.

María, Madre cuídanos y que correspondamos a tanto amor como nos tienes, acogiendo la semilla, y siendo tierra buena. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES III TIEMPO ORDINARIO