MIÉRCOLES II SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– Hoy los apóstoles que han sido encarcelados por el Sanedrín, son liberados por el ángel del Señor y animados para que sigan siendo valientes testigos del Señor en medio de las dificultades, sin tener temor ni temblor. Ante esta intervención divina los apóstoles siguen en la obediencia De Dios y igual enseñando, y lo hacen por encima de toda dificultad y persecución. Al fin y al cabo los apóstoles no quieren vivir otra cosa, sino el estilo de vida de Jesús, el crucificado, el resucitado.
– Si nos persiguieran a causa de nuestra fe, perdiendo prestigio, o ventajas humanas, si nos pasara lo que les pasó a los apóstoles por querer anunciar a Cristo y seguir su estilo de vida, ¿seguiríamos a Cristo valientemente cueste lo que cueste? Nuestra fe no es una idea, sino un estilo de vida según el Evangelio, es dejar que Cristo viva su vida en nosotros.

SALMO:
“El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó”
Al mirar al salmo, y ver la primera lectura, vemos que no es con las propias fuerzas con las que se dan testimonio, sino que es el Señor quien les ayuda. Sólo por medio del Señor al que nos podemos acoger, al que gustamos, nos da fuerzas para seguir con nuestro testimonio, de palabra y de obra, en medio del ambiente en el que vivimos.

JUAN:
– La fe en Cristo aparece en el evangelio de hoy en dos ramas muy claras.
– La primera es por parte De Dios, pues todo es iniciativa De Dios, de su Amor: “tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único”. Dios quiere la salvación de todos, la vida eterna de todos, Dios ama a todos. Lo propio De Dios no es condenar, sino salvar. Jesús viene a salvar y a perdonar, es el Buen Pastor que da la vida por las ovejas.
– La Segunda es por parte nuestra, pues podemos aceptar o no el Amor que Dios nos tiene. Es el amor De Dios mostrado en la libertad del hombre. El que decide creer en Jesús aceptar la vida De Dios, el que no rechaza los dones De Dios, es el hombre. Dios no obliga a nadie, sino que respeta el gran regalo de amor que ha hecho a cada hombre que es la libertad para que el hombre corresponda al amor De Dios.
– Cristo ha muerto por todos, y de este modo puedo ver que soy amado por Dios, que he sido salvado por Jesús. Podríamos decir tanto me ha amado Dios, que ha entregado pro mí a su Hijo, para que creyendo en Él y siguiéndoles, me salve y tenga vida eterna. Seré yo mismos, con mi vida el que no quiera entrar en la nueva existencia que me está ofreciendo Dios, o viviré de modo pascual, mi vida en Cristo, en el Espíritu.

María, Madre llévame a corresponder al Amor que tu Hijo me tiene con todo mi corazón y con toda mi vida. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES II SEMANA DE PASCUA