MIÉRCOLES II ADVIENTO

ISAÍAS:
– Dios se enfrenta con los ídolos, nada de lo que hay en el mundo por numeroso o sublime que sea, puede compararse con Dios. En este sublime poder, nosotros debemos acudir a nuestro Dios, que nos da fuerza cuando estamos fatigados, que ha creado todo lo que existe para nuestro deleite y salvación; y sobre todo si caemos y tropezamos a causa de nuestros pecados, vayamos al Señor que renueva y nos restaura, que no se cansa de perdonarnos y salvarnos.
– Dios quiere ayudar a los desfallecidos comunicándoles su fuerza. Dios se preocupa de los suyos, perdona, cura, restaura, rescata de la fosa, está llego de gracia y de ternura.

SALMO:
«Bendice, alma mía, al Señor».
Bendecimos al Dios que nos salva, que siempre busca nuestra salvación, que no nos trata como merecen nuestros pecados, sino que perdona y es misericordioso aunque nosotros no separamos de Él. Hagamos un acto de reconocer nuestro pecado y gozarnos de su entrega generosa por cada uno de nosotros.

MATEO:
+ El Señor nos invita a ir a Él para descansar en su corazón que no deja de apostar por nosotros. Este es el camino más seguro para dejar que este Adviento de fruto, poner toda nuestra vida en el corazón del Señor. De este modo no sólo viviremos las cosas buenas en la alegría de la salvación de Dios, sino que cargaremos con nuestras cruces sabiendo que está el Señor, que ya las ha cargado por cada uno de nosotros. Y de este modo viviremos en el descanso de Dios, pues todo es más ligero si lo vivimos compartido, y más aún si Él lleva casi todo el peso.
+ Cercanía llena de misericordia y comprensión. Quiere liberar a todos de sus males. nunca para al lado de una persona que sufre sin atenderla. «Venid a mí, yo os aliviaré».
+ si somos sinceros quién más, quien menos, todos andamos un poco agobiados por la vida. Somos débiles y sentimos el cansancio de tantas cosas como llevamos entre manos: estrés, soledad, desorientación, multitud de actividad… Y no debemos dudar nunca de Dios. Encontraremos paz interior y serenidad, y fuerza para seguir caminando sólo en Él.

María aviva nuestra fe, para que no dudemos en lanzarnos al Corazón de tu Hijo Jesús en cada circunstancia de la vida, pues sólo en Él hay salvación y verdadero descanso. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES II ADVIENTO