MIÉRCOLES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

ISAÍAS:

– El Señor prepara un banquete para su pueblo, y lo hace para festejar su salvación que Dios arranca del velo de tristeza de su pueblo, pues lo arranca de las tinieblas del pecado y lo lleva a gozar de su luz maravillosa. Es un ejemplo de lo que trae la salvación De Dios al hombre, el pecado trae sequedad y vacío, la gracia, la salvación, trae alegría, abundancia, fiesta, saciedad para el corazón del hombre necesitado de tanto amor.

– Un detalle es que Dios enjugará la las lágrimas de todos los rostros, Dios es el Dios de todo consuelo, trae la consolación a los hombres que han sido heridos, y sobre todo que este consuelo viene por la restauración de la vida, que es vivida de un modo nuevo, vivida en abundancia, en amor pleno.

– También tenemos una consigna al final del texto de hoy de la profecía de Isaías, para vivir este adviento, esperar en el Señor y Él nos salvará. Sólo en Dios podemos esperar pues Él no defrauda, Él se interesa y se desborda por mi vida.

SALMO:

“Habitaré en la casa del Señor por años sin término”.

El Salmo nos muestra como Dios se interesa por nosotros, y nos trae su salvación: el Pastor, Dios, nos lleva a verdes pastos, repara nuestra fuerzas, nos conduce a fuentes tranquilas, nos ofrece su protección contra los peligros del camino, pues su bondad y su misericordia nos acompañan todos lo días de nuestra vida.

MATEO:

– La gente necesitada sabía a quien acudir, todos los enfermos se postraban delante de Jesús, pues Él nos curaba a todos. Nosotros en este adviento también debemos postrar nuestra vida a los píes de Jesús y pedirle que nos toque, que nos cure, que nos salve, que nos salve. Pero lo primero que debemos vivir es que estamos enfermos y que necesitamos de su salvación, y lo segundo confiar en que nada hay imposible para Dios y que Él puede hacer nuevas todas mis cosas.

– El Señor además siente compasión de la gente hasta en los más mínimos detalles y por eso se fija en cómo el pueblo no tiene que comer, es impresionante su delicadeza y su mimo en el cuidado y en ver las necesidades de los hombres. Dios está por tanto, deseando tocar el corazón del hombre que tanto lo necesita. Podríamos decir que Dios está de nuestra parte, pero no hace las cosas como nosotros queremos, sino que nos lleva por caminos que nos santifican y son los que aunque no los entendamos, los que verdaderamente necesitamos.

– Y Jesús para realizar el milagro cuenta con lo que hay en la vida de los demás, hoy con los panes y los peces de los apóstoles, y por medio de lo nuestro, que es también regalo De Dios, pero para que pongamos en juego nuestra vida nos lo pide. Y por medio de esto hace el milagro, para dar y darse por entero a todos y puedan saciarse, no sólo el vientre, sino sobre todo su hambre y sed de eternidad.

María, que nos dejemos salvar por tu Hijo Jesús, que viene a nuestra vida para llevarla a plenitud. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

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