MIÉRCOLES DE LA OCTAVA DE PASCUA

HECHOS:
– Vemos al pobre mendigo en la puerta del templo, la mirada fija del mendigo que espera algo, la mirada también fija de PEdro, el contacto de la mano, las palabras breves y solemnes, y la curación progresiva del buen hombre hasta seguirles dando brincos por el Templo ante la admiración de la gente.
– Que importante es saber que llevamos los cristianos, no llevamos ni oro, ni plata, llevamos a Jesucristo y es en su Nombre en el que podemos vivir las cosas, es en Él en el que podemos hacer milagros como la curación de un paralítico, pero sobre todo los milagros capaces de cambiar corazones endurecidos por el pecado. Dos hace su obra por medio de nosotros.
– Vemos que el Resucitado está presente, aunque invisiblemente, y actúa a través de la comunidad, en concreto de los apóstoles, enviados a anunciar el reino De Dios y a curar a los enfermos y oprimidos por el mal.

SALMO:
“Que se alegren los que buscan al Señor”.
Que grande es Dios que se muestra a quien lo busca, por eso nos alegramos en su presencia, y vivimos para darle gracias por siempre.

LUCAS:
– Vamos a recorrer el evangelio del día de hoy de los dos de Emaus, para ir descubriendo el camino que Jesús hace con estos dos hombres, que también es muchas veces nuestro camino, que somos torpes y necios para entender.
– Los dos discípulos defraudados se vuelven a su tierra, ya no quieren estar donde están los primeros cristianos y se han defraudado de Jesús por eso se vuelven a su lugar de antes, porque todo esto ha sido un fraude.
– Jesús se acerca y se hace el tonto, preguntándoles, y como si no supiera que era lo que había pasado. El quiere saber lo que hay en el corazón de estos dos hombres, y lo que encuentra en ellos es el fracaso, ellos esperaban que Jesús fuera el mesías, pero ha muerto y aunque unas mujeres han venido diciendo que estaba vivo, pero como las mujeres no tienen credibilidad, ellos se van a sus tareas de siempre.
– Jesús les explica las escrituras, les muestra como se tenían que cumplir las escrituras, y cómo era necesario que el Mesías diese la vida de este modo, y ellos siguen sin entender, pues miran con sus ojos humanos, y no lo hacen iluminados por la fe todavía.
– Los hombres son buenos, y cómo es tarde, le invitan a quedarse con ellos, y a partir el pan con ellos; Jesús bendice el pan con ellos, signo de la eucaristía, y Jesús se les muestra y les abre el entendimiento, entonces le reconocen y reconocen que las escrituras son verdad, y que ardía de verdad su corazón con las palabras de Jesús.
– Al reconocer a Jesús resucitado, desandan su camino, y vuelven a Jerusalén, vuelven al seno De la Iglesia, para vivir la fe en comunidad, y comunican el hecho de la resurrección.
– También nosotros debemos pedirle al Señor que haga su camino con nosotros, y que nos abra el entendimiento para que arda nuestro corazón con la Escritura, y con su Presencia resucitada entre nosotros.

María, Madre, llévanos a reconocer a tu Hijo Jesús en todo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MIÉRCOLES DE LA OCTAVA DE PASCUA