MIÉRCOLES DE CENIZA

JOEL:
– La conversión tiene que se interior: volverse de corazón a Dios, buscar sinceramente su voluntad y cumplirla.
– El argumento con el que les anima a dar este paso es la BONDAD DE DIOS, Dios es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad.
– Sabemos que el Amor De Dios no termina, pues debemos cuidar vivir según este amor, por eso en este tiempo de Cuaresma que ahora empezamos debemos tomarnos en serio cambiar lo que no es De Dios en nuestra vida, y vivir para Él que es el único que puede hacernos feliz.

SALMO:
“Misericordia, Señor, hemos pecado”.
El trozo del miserere que rezamos en este día pone su énfasis en la parte en que se reconocen los pecados y se quiere vivir según el corazón De Dios, según el Espíritu del Señor. También se da cuenta de las consecuencias del pecado, la tristeza y la soledad, y por eso pide con tanto empeño que le devuelvan la alegría de la salvación y que no sea abandonado de su santo Espíritu. Nosotros podemos hacer perfectamente nuestra hoy esta oración.

2 CORINTIOS:
– Ahora es el tiempo de salvación, es el tiempo propicio para lugar ha regalado contra el pecado y volver a Dios. Es el tiempo propicio para reconciliarse, para recomponer la relación entre nosotros y Dios, por si se ha roto o debilitado; siempre estamos necesitados de confesión y de conversión. Volvamos a Dios co todo nuestro ser y que nos enseña a amar en todo momento y en todo lugar.

MATEO:
– Jesús en el sermón de la montaña, no enseña un estilo de vida, que es vivir más de cara a Dios que a los hombres, que es vivir en lo escondido De Dios, de donde manan torrentes de agua viva.
– Nos describe tres aspectos de la vida de creyentes que se pueden decir que abarcan las tras direcciones de cada persona:
· La LIMOSNA: para con el prójimo. Una caridad y una apertura que no busca ostentación, sino que se basa en un amor verdadero y desinteresado. Por eso no debemos dar sólo de lo que nos sobra, sino dar de lo que nos cuestas, y esto no es sólo económico, sino a veces es nuestro tiempo, nuestra acogida o nuestra escucha.
· La ORACIÓN: para con Dios. Una oración que no se conforma con palabra y gestos exteriores, sino que brota del corazón. Una oración cuidada intensa y fervorosa, que es oración de corazón a corazón con el Señor, de estar tiempos en el remojo de su Amor, para que nos cambie el corazón; una oración en la ejercitamos la escucha.
· El AYUNO: para con nosotros mismos. Un ayuno que es autocontrol, capacidad de renuncia de los valores secundarios en favor de los principales. Es saber quién es el importante, y qué es lo necesario. Es dejar de comer alimentos de modo que sólo se busque el gusto y la comodidad, pero también es ayuno de cosas que me gustan, pero que no son ni importantes ni necesarias, y sobre todo es el ayuno del pecado. Además de hacer el ayuno que todos sabemos que nos pide la iglesia, junto con la abstinencia, podríamos hacer ayunos de cosas, para renunciar por elegir al Señor y ofrecerlo por diferentes necesidad. Por ejemplo no ver ninguna película, dedicar ese tiempo a otras responsabilidad y ofrecerlo por los enfermos que conocemos.
* En conclusión deberíamos abrirnos a los demás, abrirnos a Dios y cerrarnos un poco a nosotros mismos.

– Queremos convertirnos, para ponernos en camino hacia la nueva existencia, la nueva Creatura, que quiere regalarnos el Señor en la Pascua. Este cambio de mentalidad, este cambio de corazón, lo vivimos en el Amor entrañable De Dios, que siempre esta dispuesto a la misericordia y a regalarnos su infinito amor. Para ello es bueno vivir según la norma de vida que nos da Jesús en el Evangelio, y tendríamos que dedicar tiempo a meditar despacio con la Palabra De Dios.

María Madre, concédenos el gran regalo de una verdadera conversión. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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