MARTES XXXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

DANIEL:
– Daniel y sus compañeros tienen el don de la sabiduría, hoy vemos como Daniel sabe interpretar un sueño del rey que nadie había conseguido interpretar. Lo primero que describe con el oro, plata, bronce y hierro, son cuatro imperios sucesivos, estos se creen reinos sólidos, pero no lo son, pues la estatua tiene los pies de barro. Pero aparece un reino misterioso suscitado por Dios, que se desprende de un piedra sin intervención humana y choca contra la estatua de los pies de barro, que queda destruida y acaba con los reinos y este durará por siempre.
– Esto es el camino de la historia de los hombres, que suceden mucho reinos pero todos caducos, a pesar del orgullo de sus reyes. Esto nos muestra que no debemos confiar demasiado en las fuerzas humanas, en nuestras propias fuerzas, sino en Aquel que hace un pueblo fuerte y que lo compacta en su Amor. Confiemos en el Reino universal de Cristo, todo lo demás es caduco, pues sólo Cristo es el mismo ayudar, y hoy, y siempre.

SALMO:
"¡Ensalzadlo con himnos por los siglos!"
Sigue el cántico de La criaturas de Daniel y los tres jóvenes, una continua alabanza al Señor, que dura por los siglos y que nos ama por los siglos.

LUCAS:
– Empezamos a leer el discurso escatológico de Jesús, en el que nos habla de los acontecimientos futuros y los relativos al final del mundo.
– Vemos lo humildes que nos hace el ver qué caducas son las instituciones humanas en las que tendemos a depositar nuestra confianza, con los sucesivos desengaños y disgustos. Los judíos estaban orgullos de la belleza de su capital y de su templo, pero en el año 70 será destruido.
– Hay que mirar al futuro, y así nos hacemos sabios, porque la vida hay que vivirla en plenitud, siguiendo el camino que nos ha señalado Dios y que es el que conduce a la plenitud. Lo que nos advierte Jesús es que no seamos crédulos cuando empiecen los anuncios del presunto final. Sino que hay que MANTENERSE VIGILANTES, que es la verdadera sabiduría. Cada día es volver a empezar la historia, cada día es tiempo de salvación, cada día hay que vivirlo en el Señor, y unidos a su voluntad.

MAría, que busquemos siempre a tu Hijo Jesús y Él nos enseña a vivir a cada instante. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES XXXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO