MARTES XXXIII TIEMPO ORDINARIO

2 MACABEOS:

– El ejemplo del anciano Eleazar, que se mantiene firme en su fe a pesar de las promesas y de las amenazas de los enemigos de Israel, es en verdad admirable y aleccionador para sus contemporáneos y para nosotros. Es impresionante pues no sólo no quiere comer carne impura, sino que tampoco quiere comer carne permitida simulando que come carne impura para salvar su vida, y hacer que sacrifica a los dioses. Lo que hace de este modo es dar un claro ejemplo de fidelidad a la Alianza

– Eleazar es uno de los primeros en la lista de los mártires, de los que dan testimonio de su fe en dios incluso con su vida. Su actitud nos recuerda la entereza de Jesús ante su muerte, y la de tanto cristianos que, imitando estos ejemplos, han sido y siguen siendo fieles a su conciencia en medio de tentaciones, halagos y amenazas. Mártires de todos los tiempos, ejemplo y estímulo para nosotros, que a veces tan fácilmente nos asustamos del esfuerzo y aceptamos cambiar de camino. Lo que está claro es que cada pequeño gesto de fidelidad o no al Señor, es símbolo de la coherente fidelidad o de la dejadez en las actitudes importantes, hay que ser fiel en lo poco, en lo pequeño.

– También nos ayuda Eleazar, a ser ejemplo, a transmitir fidelidad, enriquecer con su sabiduría a los demás.

SALMO:

“El Señor me sostiene.”

El Salmo nos muestra que podemos descansar nuestra vida en el Señor, que nos sostiene, que nos acompaña y que vive con nosotros.

LUCAS:

+ Zaqueo desea ver a Jesús y hace lo imposible, es el deseo de su corazón. Lo que no espera que suceda Zaqueo es lo que acontece; Jesús se fija en Él y se autoinvita a su casa. Esto le cambia el corazón a Zaqueo que no duda en cambiar de vida y vivir según el corazón de Jesús.

+ Jesús con su forma de actuar delicada, tierna y llena de prudencia y misericordia, devuelva la plaza una persona de vida complicada, y hace que descubra el Amor que el Padre le tiene .

+ Revisemos también la actitud de Jesús de apostar por todos, de dar un margen de confianza a todos, y preguntémonos como es nuestra acogida. Si Jesús, nuestro Maestro, vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido, ¿quiénes somos nosotros para desesperar de nadie?

María Madre ayúdanos a ver a Jesús y a cambiar el corazón, para ser totalmente de Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote. +++

MARTES XXXIII TIEMPO ORDINARIO