MARTES XXXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ROMANOS:
– Somos un sólo cuerpo en Cristo Jesús, pero también somos distintos miembros, que cada uno tiene dones y funciones diferentes, que tienen forma de ser ejercidos para que sirvan para hacer crecer este cuerpo que es la Iglesia, y para no querer ir por libre. Y todo debe ser vivido sin fingimiento, de cara a Dios y con verdadero amor al prójimo, con un amor cordial, que lleve a hacer crecer al que lo da y al que lo recibe. Y San Pablo pone un montón de obras, que podríamos llamar de misericordia perfectamente, para llevar a lo concreto el Amor al prójimo y la edificación del Cuerpo De la Iglesia. Es importante por lo tanto vivir que somos un solo cuerpo en Cristo, pero que cada miembro está al servicio de los otros.
– Para que vaya bien la vida de comunidad, San Pablo hace una enumeración de actitudes, sencillas y difíciles: caridad, cariño, diligencia en el trabajo, esperanza alegre, firmeza, acogida y hospitalidad, solidaridad con los que ríen y con los que lloran, humildad…. Es un verdadero camino de unidad con el prójimo, y a la vez de santificación personal.

SALMO:
"Guarda mi alma en La Paz, junto a ti, Señor."
Es bueno esperar en el Señor, y saber que dependemos en todo De Dios, y vivir en al humildad de poner toda nuestra ida en sus manos. Por lo tanto cuidemos mucho vivir en el Señor, y dejar de confiar en nosotros mismos, en nuestros criterios y en nuestra fuerzas. Nuestra fuerza y nuestra salvación viene De Dios, en su santo nombre confiamos.

LUCAS:
– Un primer detalle de la parábola de hoy, es que Dios quiere que se le llene la casa, Dios quiere que todos los hombres se salven, y por eso no deja de buscar a quien invitar a entrar en el banquete. Este es el corazón universal De Dios y que todos debemos mirar y potenciar vivir en Él cada día.
– Pero aunque Dios es tan bueno, los hombres ponen excusas, y no quieren ir al banquete. Es verdad que esta parábola en un momento dado se dijo más para los judíos, pero también hoy nos pregunta a nosotros si a lo mejor ¿no estamos desperdiciando las invitaciones que nos envía continuamente Dios? ¿Qué excusas pongo para no darme por enterado? Debemos aceptar agradecidos y gozosos la invitación de Jesús, pero la clave está en cambiar los planes que tenemos y vivir en los planes del Señor.

María, Madre que viva en la llamada del Señor. Amén.

un pobre sacerdote +++

MARTES XXXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO