MARTES XXVIII TIEMPO ORDINARIO

GÁLATAS:
– Sigue san Pablo con las controversias entre la Libertad que nos ha adquirido Cristo al dar la vida por nosotros, y la esclavitud que trae la circuncisión con su obligación de vivir la ley. Nos da al final de la lectura de hoy una clave "A Cristo le vale la FE QUE ACTÚA POR EL AMOR".
– Por lo tanto lo que debemos hacer en nuestra vida es PONER NUESTRA CONFIANZA, no en la observancia de las leyes, sino EN LA FE EN CRISTO Y EN LA ESPERANZA DE SU ESPÍRITU, como nos recomienda san Pablo.
– Pidamos al Padre Misericordioso una efusión de su Espíritu que nos lleve a vivir en la libertad de los hijos de Dios, para que así vivamos como Cristo, practicando en todo el Amor, vivir de Amor y vivir Amando.

SALMO:
"Señor, que me alcance tu favor"
"Serán mi delicia tus mandatos, que tanto amo": en el salmo se refleja lo que dice san Pablo en la primera lectura, lo que importa es el Amor, y si uno vive los mandamientos del Señor que sea siempre en el Amor, que se personifica en Dios en el Espíritu Santo. Por eso Señor, que me alcance tu favor, lléname de tu presencia, y toma Tú las riendas de mi vida.

LUCAS:
+ Hoy hay una consonancia perfecta entre las tres lecturas, pues Jesús muestra su molestia en el Evangelio por aquellos que viven muy rigoristamente, pero también muy incoherentemente, porque si falta el Amor no sirve de nada vivir así las cosas.
+ Además hoy tenemos un peligro claro: poner nuestro empeño sólo en la apariencia exterior, y descuidar lo interior. Jesús por ello nos invita a "DAR LIMOSNA DE LO DE DENTRO": darnos a nosotros mismos, estregar nuestro tiempo, nuestro interés, no por cumplimiento, sino de corazón y por puro amor.
+ Podemos preguntarnos hoy: ¿qué es más importante para mí, ser o parecer? Y también, ¿me preocupo con sinceridad por una verdadera conversión del corazón, de lo interior en mi vida, o en cambio ando todo el día preocupado por lo de fuera?

María, Madre de la vida interior, cuida nuestro corazón para que se preocupe de dejarse Amar por tu Hijo Jesús, y de amarle con todas las fuerzas, pues así lo de fuera será reflejo de lo que llevamos dentro; reflejaremos a Jesús, su Amor. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES XXVIII TIEMPO ORDINARIO