MARTES XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JEREMÍAS:

· Llega el tiempo de la destrucción inminente, y el profeta dirige al pueblo unas palabras de ánimo, asegurando que los planes de Dios, a pesar de todo, son de salvación. Parece que no hay remedio, que todo es incurable, y que todo es como escarmiento para aprender a ser fieles a la Alianza. Pero en seguida se ve al Dios misericordioso que sigue amando a su pueblo a pesar de sus infidelidades, pues cambiará su suerte, reconstruirá la ciudad, y será su pueblo y Él su Dios para siempre.

· Aunque la herida parezca incurable, Dios es un Dios que sabe curar. Y esto sigue sucediendo hoy, porque Dios quiere reconstruir siempre su alianza. El pueblo, es decir nosotros, debemos vivir de este Dios que es todo misericordia y que reconstruye nuestra vida, pero debemos reconocer nuestra ruina y darle nuestra vida rota.

· Muchas veces en las comunidades cristianas parece que existen momentos en los que todo es incurable, pero no debemos dejarnos llevar por el pesimismo, incluso del mal Dios saca bien. Estas situaciones de dolor o de deterioro nos pueden servir para madurar, para ser más humildes y vivir más de Dios y menos de nosotros.

SALMO:

“El Señor reconstruyó Sion, y apareció en su gloria.”

· El salmo nos invita a la confianza, a creer en la reconstrucción que va a llevar a cabo el Señor. Tenemos que seguir esperando en el Señor, y en su Amor que es más fuerte que todo.

MATEO:

· Hoy Jesús habla de que los fariseos son aquellos que creen que se lo saben todo, y que realmente sólo se buscan a sí mismos, y no buscan ni la voluntad De Dios, ni el bien de los hermanos, por eso los define como guías ciegos que guían a los que también son ciegos, y esto sólo puede llevar a la ruina. Debemos rezar mucho por todos, pero en especial por los que están llamados a ser guías de las comunidades, empezando por el santo Padre, por los obispos, por los sacerdotes, por los catequistas, por los padres de familias, etc…, le pedimos de una manera especial a Dios, que caminen en santidad para que sean guías que se dejen guiar y guíen con la luz del Espíritu Santo hacia la verdadera voluntad De Dios.

· También aparece por otro lado hoy las normas relativas a la verse las manos, a la que los fariseos daban una importancia exagerada. Y aquí Jesús corrige dando más importancia a la limpieza del corazón, de lo interior, que a lo exterior. Debemos preguntarnos también nosotros hoy, si somos demasiado fariseos, preocupados por lo de fuera, por los detalles externos, y no por lo que hay en el corazón. Esto se ve en que a veces andamos demasiado preocupados por cosas exteriores, y en nuestro corazón nace la crítica y el juicio, y no la misericordia como el Señor quiere. La limpieza exterior y de las manos es importante, pero es mucho menos importante que los juicios interiores, las palabras que brotan de nuestra boca y las actitudes de ayuda o de enemistad que radican en nuestro corazón.

María, Madre te pedimos que todo en nuestro corazón sea sincero delante De Dios, y que todo lo vivamos según su voluntad, y con una mirada de misericordia, como Él la tiene con nosotros sin cansarse. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO