MARTES XIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

DEUTERONOMIO:

– Moisés se despide el pueblo de Israel, pues sabe bien que ha cumplido ya la voluntad De Dios en su vida y ha completado su misión. La primera reacción del pueblo es la tristeza, cosa que es normal, pero hoy da unos criterios muy sencillos Moisés para colocar bien el corazón.

Lo primero es que el Señor siempre va delante de su pueblo, y va como Dios fuerte que hace su obra, y sobre todo que derrota al pueblo enemigo, y que da la tierra prometida. Es curioso que diga esto último Moisés que sabe que no va heredar esta tierra y que no va a gozar de ella .

Además Dios no abandona a su pueblo pues le deja jefes que les guíen por sus caminos, y que les lleven a gozar de sus caminos.

Pero lo que destaca mucho es que no hay que tener miedo, ni acobardarse, porque el Señor siempre está con su pueblo, y nunca lo abandonará, este es el verdadero sentido de fuerza y valentía y de no temer, que el Señor siempre está con su pueblo, siempre lo acompaña y esto le hace grande.

SALMO:

«La porción del Señor fue su pueblo»

El salmo sigue la primera lectura, declarando que el Señor es la Roca y sus obras son perfectas, pero también mostrando que siempre es el Señor quien conduce al pueblo, y de este modo el pueblo puede heredar el lote, y vivir en la compañía del Señor.

MATEO:

– Lo primero que nos enseña Jesús hoy es sobre quién es el más importante en la comunidad eclesial. El más importante no va ser ni el que más sabe ni el más dotado de cualidades humanas. Llamó a un niño, lo puedo en medio y dijo, os digo que si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el Reino.

– La parábola de las cien ovejas y de la que se descarría parece que hay que interpretarla aquí en la misma línea que lo del niños, cada oveja, por pequeña y pecadora que parezca, comparada con todo el rebaño, es preciosa a los ojos De Dios, que no quiere que se pierda ni una.

– Hacerse como niños, los niños tienen también sus defectos. a veces, son egoístas y caprichosos. Pero lo que parece que vio Jesús en un niño, para ponerlo como modelo, es su pequeñez, su indefensión, su actitud de apertura, porque necesita de los demás. Y, en tiempos de Cristo, también su condición de marginado en la sociedad.

– Hacerse como niños es cambiar de actitud, convertirse, ser sencillos de corazón, abiertos, no demasiado calculadores, ni llenos de sí mismos, sino convencidos de que no podemos nada por nuestras solas fuerzas y necesitamos De Dios. Por insignificantes que nos veamos a nosotros mismos, somos alguien ante los ojos De Dios.

María, acógenos en tu seno, y llévanos a vivir siempre como Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES XIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO