MARTES XIV TIEMPO ORDINARIO


OSEAS:
– El profeta enumera algunos de los grandes pecados de Israel, en su infidelidad a la Alianza con Dios. Quizás lo peor que vive y hace el pueblo de Israel es que no cuentan con Dios, no le piden consejo, se construyen ídolos para adorarlos, en vez de adorar al Señor su Dios. Y todo porque la práctica religiosa es más fácil, y la moral es más permisiva. Oseas anuncia castigos, que son consecuencia de la vida que elige el pueblo al margen De Dios.
– Lo que le pasa al pueblo de Israel nos pasa a nosotros en mayor o menos mediad pues levantamos altares y prestamos nuestra atención a dioses falsos que nosotros mismos nos fabricamos, como son el dinero, el poder, el placer, el éxito, una ideología…. somos idólatras cuando damos a valores secundarios la importancia que sólo los últimos merecen, y entonces faltamos al primero y principal de los mandamientos, no tener otro dios fuera del Señor.

SALMO:
“Israel confía en el Señor”
Este salmo nos describe como son los ídolos que son huecos, prometen muchas cosas, pero no llenan el corazón. Es una llamada a dejar los falsos dioses que no nos llevan a ninguna parte y confiar en el Señor que nos sostiene y nos conduce en el camino de la salvación.

MATEO:
– Jesús cura yo a un endemoniado mudo, Él tiene poder sobre el demonio y sobre toda enfermedad. Que grande es Jesús, pero que reacciones tan distintas hay en los hombres. La gente sencilla queda admirada, nunca hemos visto cosa igual, pero los fariseos no quieren reconocer la evidencia, y dicen que Jesús no actúa con el bien sino con el poder del mal.
– Que grande es el corazón del señor, que se compadece de todos, y como ejerce su poder contra el mal y la muerte. Esto se ve en como se compadece el Señor al final del Evangelio de hoy, al ver que las personas aparecen extenuadas y abandonas como ovejas que no tiene pastor, y se dispone a movilizar a sus discípulos para que vayan por todas partes a difundir la buena noticia, y que hay que orar para que lleguen y haya pastores según su corazón.
– hoy hay que rezar mucho por estos obreros e la mías, hoy el Señor viene en tantas y tantas personas, muchas veces en nosotros mismos, para que seamos testigos de su Amor en el mundo, y el mundo pueda creer, sobre todo en este mundo que anda como oveja sin pastor. Y el primer consejo que nos da el Señor es la oración, para que no nos creamos que todo depende de nosotros, sino de Él. Es Dios el que salva, el que quiere que el mundo participe de su vida y de su alegría.
– Rogad pues al Señor de la mies que mande obreros a su mies. El mandato dl Señor de orar para pedir más operarios lleva consigo una pregunta implícita: ¿soy yo trabajador de su mies? Esta oración sugiere un serio discernimiento y una toma de posición que no puedo eludir o descargar en otros. Hay en la vida cristiana una llamada ineludible a la corresponsabilidad: el amor mutuo de los unos por los otros lleva consigo el empeño común de trabajar los unos por los otros. Somos mies y operarios.

María, Madre que no nos separemos de tu Hijo y busquemos en todo vivir según su voluntad. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES XIV TIEMPO ORDINARIO

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