MARTES XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

1 TIMOTEO:
– San Pablo habla de las cualidades que debe tener un responsable en la comunidad cristiana. Esto es un obispo en la diócesis, un sacerdote en su parroquia, un padre en su familia, etc… Estas cualidades por lo tanto son las que se pedirían de cualquier persona a la que se le encomienda un cargo de responsabilidad: sensatez, equilibrio, fidelidad, buena educación, dominio de sí, comprensión, buen gobierno de su propia casa, que sean hombres de palabra, no envueltos en negocios sucios, ni dados al vino, sino irreprochables.
– Las virtudes humanas son la base también para la vida cristiana, y fundamentales en el gobierno. Todos tenemos misiones que cumplir que suponen una cierta responsabilidad en algún aspecto de la vida comunitaria. Todos podemos examinarnos de esa lista, de esas asignaturas que deberíamos aprobar en nuestro quehacer comunitario.
– Madurez personal y el equilibrio, el buen corazón, la fidelidad a los nuestros, el control de nosotros mismos, la honradez y la ejemplaridad. Cada uno debe respaldar este plan de vida que nos da San Pablo, y ver si se nos puede reprochar algo, o si vivimos de verdad de cara a Dios amando a los hermanos.

SALMO:
"Andaré con rectitud de corazón".
Este salmo puesto después de esta lectura, es un subrayado de lo que nos ha dicho San Pablo, andar con rectitud de corazón dentro de mi casa, seguir el camino perfecto, el camino del Señor para vivir con el Señor para siempre.

LUCAS:
– Hoy Jesús hace un gesto milagroso para la viuda de Naín, la resurrección de su hijo único, un signo de la mirada misericordiosa de Jesús, que se fija siempre en los más necesitados, pobres y solos. Jesús se compadece habitualmente en el Evangelio de los que sufren y les alivia con sus palabras, sus géneros y sus milagros. Hoy atiende a esta pobre mujer, que, además de haber quedado viuda y desamparada, ha perdido a su único hijo. que dolor viviría esta mujer, y que forma de acercarse siempre Jesús a aquel que más le necesita.
– Jesús hoy sigue curando en su Iglesia por los sacramentos; perdonando pecados y levantándonos de nuestros sepulcros con el sacramento de la reconciliación. Entrando en las más debilidades humanas con el sacramento de la unción de los enfermos, y acompañándoles en sus sufrimientos. Y alimentando nuestra vida, con su Cuerpo y su Sangre cada día en la Eucaristía.
– La escena del Evangelio de hoy nos interpela también en el sentido de que debemos actuar con los demás como lo hizo Jesús. Cuando nos encontramos con personas que sufren, debemos acercarnos a ellos y ser ungüento del Amor De Dios para ellos.

María, Madre llévanos a vivir siempre como lo haría tu Hijo Jesucristo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

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