MARTES VII TIEMPO ORDINARIO

ECLESIÁSTICO:
– Hay que vivir las pruebas en el Señor, hay que vivir en Él, pegado a Él, porque sin el Señor la esperanza se pierde, y luego vienen las dudas de fe. El oro se aquilata en el fuego, Y EL HOMBRE QUE DIOS AMA, EN EL HORNO DE PIEDRA. Que fuerte es saber que nuestro corazón no toma más valor por vivir en la riqueza y en la opulencia, sino en la pobreza, donde se ama por quien uno es, y no por lo que uno tiene. Que lección de amor la De Dios de hoy ante tanto materialismo de nuestro mundo.
– Sólo podemos confiar totalmente en Dios, y poner todo en sus manos, debemos ESPERAR EN SU MISERICORDIA, y de este modo dejarnos amar por Él para amor con un corazón nuevo y más grande, con un corazón reconciliado, que tendrá muchas debilidades y muchas carencias externas, pero que se llena del Amor que nunca falla, del Amor De Dios.
– No debemos olvidar que las pruebas nos vienen bien, nos hacen madurar, nos hacen pensar, nos invitan a relativizar tantas cosas y a dar importancia a las que valen la pena. Hay momentos de oscuridad, sí pero a la noche siempre sigue la aurora, la presencia del Señor.

SALMO:
“Encomienda tu camino al Señor, y Él actuará”.
Vivir en la confianza del Señor y buscar día a día sus caminos. De este modo viviendo en su amor misericordioso, siendo leal a lo experimentado, pidamos al Señor que nos conserve en su presencia y nos ayude a buscar amar al prójimo sabiendo que el Señor está en nosotros para amar, y hacer posible amar en todo momento y en todo lugar.

MARCOS:
– Jesús hoy anuncia la Pasión y la muerte que va a sufrir, y mientras el Señor está anunciando su fin, los discípulos siguen a sus cosas, pues van discutiendo por el camino quién es el más importante. Ante esto Jesús les da una lección preciosa, pone a un niño (que en la época de Jesús no eran tan bonitos y tan limpios como en nuestro días, eran marginados de la sociedad y tenidos en muy poco) y lo pone como ejemplo para entrar en el Reino de los Cielos, y para acoger en el corazón, y nos enseña una de esas sentencias que son claras en sí mismas, y que son dignas de guardar en nuestra memoria: “QUIEN QUIERA SER EL PRIMERO, QUE SEA EL ÚLTIMO DE TODOS Y EL SERVIDOR DE TODOS”. Nos muestra así Jesús que el modo para ir al Cielo, para ser primeros, es el camino de la humildad, de la pobreza, de la sencillez, de ser últimos y servidores. No olvidemos que Jesús no sólo nos enseña esto con palabras, sino que su vida es reflejo de esta enseñanza desde su concepción de María en Nazaret, y nacimiento en Belén, hasta su muerte desnudo en una cruz.
– Pidamos hoy el don de la servicialidad, una actitud de entrega por los demás. Busquemos a Jesús que nos enseña desde su cruz a vivir con el sufrimiento y el esfuerzo, con la renuncia y la entrega gratuita, la verdadera vida que nos hace primeros en el Amor y en el cielo.

María, Madre, danos fuerza para caminar por el camino de la Humildad. Amén.

Un pobre sacerdote. +++

MARTES VII TIEMPO ORDINARIO