MARTES VI SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– La escena del día de hoy en Hechos de los Apóstoles, está llena de detalles muy interesantes:
+ A media noche Pablo y Silas, a pesar de estar medio muertos por la paliza, cantan salmos a Dios, esto es confían más en Dios que en ellos, y está por encima de sus fuerzas y de sus dolores, Dios es El Centro de su vida.
+ Un temblor del edifico abre las puertas de la cárcel y rompe las cadenas, es la respuesta De Dios a las oraciones, que les libera de sus opresores, y les devuelve la salud y la libertad. Pero Pablo no aprovecha para escapar, sino que se preocupa de que el carcelero no se haga daño, y le instruye en la fe a él y a toda su familia, y les bautiza. Que bueno es Dios que piensa en todos y en todo, y no quiere que ninguno se pierda, sino que todos tengan vida y vida en abundancia. Todo acaba en una fiesta en a la casa del carcelero, es una fiesta en la que se celebra la salvación De Dios, Él hace todo nuevo.
– Hoy podríamos preguntarnos nosotros al ver los sufrimientos de los primeros cristianos, ¿cuánto he sufrido yo por Cristo? ¿Lo he sufrido por Amor y para conversión del prójimo? Nosotros ante dificultades mucho menos que las de Pablo, hemos perdido los ánimos. Pablo nos interpela en nuestra actuación como cristianos de este mundo. Cada uno de nosotros, no sólo nos hemos de conformar con creer nosotros, sino que debemos intentar dar testimonio de Cristo a los demás, de la mejor manera posible y con toda la pedagogía que las circunstancias nos aconsejen. PEro con la valentía y la decisión de Pablo, llenos del Espíritu Santo.

SALMO:
“Tu derecha me salva, Señor”
El salmo de hoy es una súplica y alabanza confiada a Dios, que siempre nos escucha y siempre está con nosotros, y no nos abandona nunca. Lo vemos en que la misericordia y la fidelidad del Señor nunca termina, y que Dios es leal, que su Palabra es verdad, y que escucha nuestra súplicas y hace con nosotros obras grandes.

JUAN:
– El señor nos ha prometido una doble presencia que tendría que llenarnos de ánimos:
+ La del mismo Cristo, ahora Resucitado, que no ha dejado de estar presente, lo que pasa es que lo que antes era presencia visible, ahora sigue siendo real, pero invisible. Su ausencia es presencia de otra forma, porque él ya está en la existencia escatológica, definitiva, pascual.
+ La presencia del Espíritu Santo, que actúa de abogado y defensor, de animador de nuestra comunidad, de eficaz protagonista de los sacramentos de maestro que hace madrugar la memoria y la fe de los cristianos.

María, Madre llenanos de la presencia de tu Hijo Jesucristo Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES VI SEMANA DE PASCUA