MARTES V SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– Es curioso porque ayer leíamos que les ensalzaban como dioses a los apóstoles, y hoy, que les apedrean hasta dejarles por muertos. Pero aunque sufren esta gran violencia o, son incansables, no se atemorizan, la PAlabra De Dios no queda muda. Incluso esta persecución les sirve para anunciar mejor y con el testimonio de lo sucedido, diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el Reino De Dios.
– Por otro lado van nombrando presbíteros y responsables locales, orando sobre ellos, ayunando, y encomendándolos al Señor. De este modo se estructura y se afianzan las comunidades en el Señor.
– Lo que está claro es que se nos alternan días de éxito y días de fracaso. Encontramos dificultades fuera y dentro de nosotros mismos y tenemos que aprender de aquellos primeros cristianos su recia perseverancia, su fidelidad a Cristo y su decisión en seguir dando testimonio de él en medio de un mundo distraído.

SALMO:
“Tus amigos, Señor, proclaman la gloria de tu reinado”.
El salmo es misionero, pues invita a un verdadero anuncio de las obras maravillosas y grandiosas del Señor, de cómo Dios no deja de acompañarnos en nuestra vida. Y a la vez que este anuncio vaya unido por un reconocimiento de este Dios de las obras magnificas siempre teniendo en la boca la alabanza del Señor, y no dejemos de bendecir su nombre en ningún momento.

JUAN:
– Jesús en su despedida, que es el lugar donde estamos en el evangelio, quiere tranquilizar y animar a los discípulos, por eso les da una paz que viene de lo alto, que no puede dar el mundo. Y Jesús da esta paz por medio de una promesa, que es que siempre estará con nosotros hasta el fin del mundo.
– Esta paz y seguiría que Jesús promete viene de la unión íntima que él tiene con el Padre, él ama al Padre, cumple lo que le ha encargado el Padre y ahora vuelve al Padre.
– Esta paz es la que ahora necesitamos también nosotros, porque en muchos momentos hay tormentas y desasosiegos. Y sólo nos puede ayudar a recuperar la verdadera paz interior Jesús que está presente en nuestra vida.
– Jesús también habla al final del demonio, del príncipe de este mundo, que se acerca, pero no debemos tenerle miedo, nos servirá para una verdadera conversión, y confianza en el Señor, a vivir más en Dios que en nosotros mismos. Pues de lo más duro y difícil Dios es capaz de sacar la salvación de cada hombre, sólo hace falta que pongamos nuestra libertad en sus manos, y le dejemos hacer su obra nosotros.

María Madre, que vivamos en La Paz de tu Hijo Jesús, y no nos dejemos llevar por el príncipe de este mundo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES V SEMANA DE PASCUA