MARTES V SEMANA DE CUARESMA

NÚMEROS:
– Cuantas veces nos sucede a nosotros como al pueblo de Israel, que nos fiamos más de nosotros mismos, y nos quejamos del plan que Dios tiene preparado para nosotros. Después volvemos pidiendo a Dios misericordia y Dios que siempre es bueno dispone una solución para nuestros pecados. Esto nos debería llevar a cuidar más la relación con el Señor, y a no ir al pecado por ninguno de los medios.
– Esta plaga de serpientes venenosas que mordían al pueblo, era interpretada como castigo De Dios por los pecados del pueblo, y así mirar a esa serpiente mandada levantar por Moisés se podía entender como un volver a Dios, renacer el propio pecado e invocar su ayuda. El que se volvía a la serpiente de bronce, se salvaba, no por lo contemplaba, sino por El Salvador que das la vida por nosotros.

SALMO:
“Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti”.
Es un salmo en el que se clama a Dios ante la dificultad, pues sabe que Dios escucha de un modo especial al que está pasando por alguna necesidad o alguna dificultad, que el Señor tiene un corazón que se conmueve con el oprimido por la circunstancia que sea. Hoy también nosotros podemos ir al Señor con nuestras dificultades, y dejar que haga su obra de misericordia en nosotros.

JUAN:
– Hay que mirar al que es elevado sobre la tierra, y es atravesado, pues Él es El Salvador del mundo, en Él se curan nuestras enfermedades, nuestras heridas, nuestro pecados; además ahí se revelará la plenitud de la divinidad de Jesús y su entrega por amor a cada hombre, que es el gran regalo de la misericordia concreta De Dios por nosotros. Pidamos mucho al Señor que nos ayude a descubrir este amor que no se acaba, hasta el extremo de nuestro Dios y Señor.
– Si miramos con fe a Cristo en la Cruz, en él tenemos la curación de todos nuestros males y la fuerza para todas nuestras luchas. Sobre todo nosotros, a quienes él mismo se nos da como alimento en la Eucaristía, el sacramento en el que participamos de su victoria contra el mal.

María, Madre que no apartemos nuestros ojos de Aquel que nos salva. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES V SEMANA DE CUARESMA