MARTES SEXTA SEMANA TIEMPO ORDINARIO

SANTIAGO:
– Sigue hablando Santiago de las pruebas de la vida. Un cristiano, ante las tentaciones que le salen al pasado, no tiene que echar la culpa a Dios, ni echársela a alguien o algo de fuera, sino que nos viene de nosotros mismos. Es por nuestra debilidad humana por la que no vivimos conforme a la voluntad De Dios, y no separarnos de Él y nos hacemos mal a nosotros mismos pro no querer afrontar la dificultad y seguir el camino del Señor.
– Somos nosotros mismos los que entramos en la tentaciones, el demonio nos coloca la tentación, y nosotros somos débiles, porque no sabemos defendernos de las astucias del mal, del maligno, y hacemos caso de lo que él nos propone. Nos dejamos guiar más por las apetencias, como son el orgullo, la avaricia, la sensualidad…, y no nos guían las virtudes, y lo que Dios quiere. Tenemos siempre la delante la tremenda posibilidad de hacer el bien o el mal, de seguir un caminito u otro, y depende de nuestra voluntad iluminada por la verdadera Sabiduría, para vivir en un discernimiento según el Señor. Pidamos la verdadera sabiduría que nos lleve a vivirlo todo según el Señor.

SALMO:
“Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor.”
El salmo siguen con la idea de elegir lo que Dios quiere, pues son delicia los consejos del Señor, que nos sacan de los tropiezos de la vida.

MARCOS:
– Jesús saca enseñanzas de las cosas cotidianas, de las cosas de la vida, aunque sus oyentes hoy no acaban de entenderle. Hoy pone el ejemplo de la levadura, que es un ingrediente pequeño, sencillo, humilde, pero que tiene gran potencia, y caer fermentar en bien o en mal a toda la masa. El Señor nos muestra que una levadura buena o mal, dentro de la comunidad, la puede enriquecer o estropear. Y Jesús habla directamente de la levadura de los fariseos y de Herodes que es mala, porque busca sus propios intereses y para ello educa mal, y estropea toda la comunidad.
– Este aviso de hoy no es para los fariseos de hace dos mil años, sino que es para nosotros, y para ahora. Pues una actitud interior de envidia, de rencor, de egoísmo, puede estropear toda nuestra conducta. En los fariseos esta levadura mala podría ser la hipócrita o el legalismo, en Herodes el sensualismo o la superficialidad interesada, y en nosotros, ¿cuál es esa levadura mala que hay en nuestro corazón, y que fermenta mal todo lo que hay en nuestra vida y en relación con los demás?

María Madre que nos dejemos fermenta por Cristo, para ser siempre levadura buena, que fermentemos para el Amor que Dios nos tiene. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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