MARTES SEGUNDO TIEMPO ORDINARIO

1 SAMUEL:
– El Señor no se fije en apariencias, sino que el Señor ve el corazón, esta es la clave de la elección de David, pues Dios como tantas y tantas veces hemos visto hace con lo que no vale para este mundo, para confundir a lo que aparentemente vale.
– Todos hubieran apostado por los hermanos mayores, más fuertes y avezados; nadie contaba con David. Su padre Jesé por poco se olvida de que existe. Ya iban a empezar a comer sin él. Pero Samuel espera que llegue el más joven y le unge de parte De Dios. En aquel momento el espíritu del Señor invadió a David.
– Nosotros muchas veces juzgamos por apariencias. Pero a Dios le valen otras cosas. De David no vio si era fuerte o no, sino que vio su corazón. No acabamos de aprender la lección que nos da Dios, que elige con criterios diversos y que con los medios más pobres y las personas más débiles según el mundo es capaz de hacer cosas grandes. Como dijo nuestro Madre María, “ha mirado la pequeñez de su sierva y ha hecho en mí obras grandes.”

SALMO:
“Encontré a David, mi siervo”
La clave de la vida de David aparece en el salmo, que es la elección De Dios por puro amor, y que Dios es la Roca firme que hace posible que David sea un rey grande.

MARCOS:
– “el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el Sábado” Una cosa es obedecer a la ley De Dios y otra, caer en una casuística tan caprichosa que incluso pasa por encima del bien del hombre. El hombre está siempre en El Centro de la doctrina de Jesús.
– Nosotros podemos caer en una interpretaciones tan meticulosas de la ley que lleguemos a olvidar el amor. La ley es el camino para llevar a la práctica el amor. Debe preocuparse del bien espiritual de los hombres, y también de su alegría y de su desarrollo como personas. Debería llevarnos a saber distinguir lo que es principal y lo que es secundario, y no podemos olvidar que lo más importante es el Amor.

María, que siempre amemos y que nunca dejemos de Amar. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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