MARTES SANTO

ISAÍAS:

– El siervo es llamado por Dios ya desde el seno de su madre, con una elección gratuita, para que cumpla sus proyectos de salvación. El siervo será como una espada, porque tendrá palabra eficaz, y será como una flecha que el arquero guarda en su alejaba para lanzarla en el momento oportuno.

– Es importante destacar que el siervo no tendrá éxitos fáciles y más bien sufrirá momentos de desánimo, y de prueba. Y lo que le salvará es su confianza en Dios, pues del que depende es De Dios y el que le dará su sueldo es Dios.

– Es una buena actitud la de afrontar estos días en la confianza en Dios que siempre está en nuestra vida sosteniéndonos y defendiéndonos.

SALMO:

“Mi boca contará tu salvación, Señor.”

El salmo es una continuación de poner nuestra confianza y la del siervo en el Señor, sólo podemos acogernos al Señor plenamente ya que es Él nuestra esperanza y nuestra confianza; es Él quien nos libra, quien nos salva, quien nos protege, es nuestro refugio, nuestro alcázar… Tenemos tantas razones por lo que hemos vivido que nuestro Dios siempre nos libra, que volvemos constantemente a Él.

JUAN:

– Hoy Jesús profundamente conmovido anuncia que uno de los suyos le va a traicionar. También sabemos que van a hacer sus seguidores más cercanos, uno le negará cobardemente, a pesar de que en ese momento asegura que dará su vida por Él.

– Vemos a Jesús traicionado, pero fiel. Abandonado por todos, pero no pierde su confianza en el Padre. Aquí debemos mirar el camino fiel de Jesús hacia la cruz, y reflexionar sobre el nuestro, si de verdad somos seguidores de Jesús, y cargamos con la Cruz de cada día, negándonos a nosotros mismo como el mismos Jesús nos invita a vivir. Debemos reflexionar profundamente sobre nuestro modo de seguir al Señor, y si de verdad estamos dispuestos a dar la vida por Él, pero como Él quiera.

María, Madre llévanos a dar la vida con Cristo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES SANTO