MARTES IV SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– Los primeros cristianos se dedicaban a anunciar el Evangelio y a fomentar la unidad de los cristianos entre sí y al Señor, y esto era El Centro de su actividad. La verdad es que es admirable, pues no sólo era una predicación y ya está sino la muestra de una vida vivida en su Amor misericordioso.
– La Iglesia empezó a sentirse misionera y abierta, de este modo los que proceden del paganismo pueden acercarse a la fe, pues la comunidad era muy abierta y acogía a los paganos. También nuestra comunidad cristiana debería imitar las primeras comunidades y ser más misionera, y a la vez son necesarias personas como Bernabé, que saben ver el bien allí donde está y se alegran por ello, que creen en las posibilidades de las personas y las valoran dándoles confianza, que se fijan, no sólo en los defectos, sino en las fuerzas positivas que existen en los demás. Esto es ser conciliadores, y no divisores en la comunidad, buscar la unidad en Jesús.

SALMO:
“Alabad al Señor todas las naciones”
Es un salmo claramente misionero. Igual que antes muchos se gloriaban de haber nacido en Sión, ahora también los paganos se alegrarán de pertenecer a la comunidad de Jesús.
Además podríamos hacer una analogía mostrando que debemos nacer del Señor, y fundar nuestra vida en la Roca que el Cristo.

JUAN:
– Jesús explica porque la gente no cree. Lo esencial es porque no son de las ovejas de su rebaño, esto es porque no escuchan su voz, esto es porque no le reconocen. Y no es que Jesús no apueste por ellos, Jesús da la vida, pero sólo el que la acoge en si mismo, esta en el rebaño de Jesús. Que importante es caminar en el rebaño De Dios, que importante es ser ovejas dóciles del Señor que a las es escuchan y cumplen su voz, y son redimidas por el pastor que da la vida por ellas.
– De este modo algunos no quieren creer en Él, y esta fe es necesario para entrar o no en la vida eterna. Jesús no quiere que ninguna oveja se pierda, que nadie se pierda, pero cada uno debe decidir que quiere hacer con su vida, y si quiere entrar en Dios o no. Pero la fe en Jesús es acoger su Palabra, escuchar su voz, y seguirle viviendo según sus criterios, según su voluntad. Debemos seguir sus pasos, vivir en unión con Él, imitar su estilo de vida.

María, llévanos a vivir siempre en el rebaño de tu Hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES IV SEMANA DE PASCUA