MARTES IV SEMANA DE CUARESMA

EZEQUIEL:
– Hoy el tema común es el agua que cura y salva, y por esto recordamos nuestro Bautismo, que actualizaremos en la Vigilia Pascual, y hacia el cual caminamos día tras día en esta cuaresma.
– Las aguas brotan del Templo, vienen De Dios, son las aguas que purifican, que curan todo y que dan vida a su paso. Es signo de nuestro Bautismo, Dios nos riega con el agua de su Amor, que es capaz de purificarnos de todo pecado, de curarnos todas nuestras heridas, y de dar vida en lo que pensábamos que estaba muerto en nosotros mismos. Debemos querer ser lavados por este agua que salta hasta la vida eterna y que nace del Costado abierto de Cristo en la Cruz.

SALMO:
“El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.”
Debemos ponernos en manos de nuestro Dios, que es quien es poderoso, que hace que se desplomen todos nuestros pecados, que nos lleva a la verdadera alegría, que es nuestro refugio en la tentación y que no deja de hacer maravillas en nuestro favor.

JUAN:
– El primer detalle después de meditar la lectura del Evangelio es mirar cómo Jesús, siempre pregunta qué necesitas, quieres quedar sano, o alguna pregunta similar. Esto es porque para que Jesús pueda realizar su obra en nosotros necesita nuestra libertad, nuestro sí, nuestro dejar todo en sus manos. Hoy este hombre deja su enfermedad, que es también su pecado, de este modo se hace consciente de que hay en su corazón, y es un signo de la confesión, Dios necesita que reconozcamos nuestros pecados para poder perdonarnos y limpiarnos.
– Otro signo es que el hombre no tenía a nadie que le llevara al agua para ser sanado, es que necesitaba a Jesús sólo Él es capaz de sanar por fuera y por dentro, sólo Él es capaz de perdonar pecados. Necesitamos a Jesús en nuestra vida, para que su Amor misericordioso, su agua purificadora nos santifique.
– Podríamos acabar preguntarnos, qué parálisis tengo yo, y tengo que dejar en el corazón de Jesús para que me las sane en este final de cuaresma.

María que reconozcamos nuestro pecados, y los dejemos en el corazón de tu Hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES IV SEMANA DE CUARESMA