MARTES III SEMANA DE CUARESMA

DANIEL:
– Preciosa oración de arrepentimiento y clamando piedad y misericordia al Señor. Para ello no se pone como el mejor de todos, sino como el más pequeño de todos, como el que no vale, el que no tiene nada, sólo un corazón contrito y humilde que necesita De Dios, y se olvida de si mismo, pues por buscarse a uno mismo le ha llevado a la ruina. Apela a que el corazón De Dios es misericordioso, y que no les trata según sus pecados sino según la piedad De Dios, porque Dios es bueno.
– Es el prototipo de oración penitencial, con su arrepentimiento, reconocimiento del pecado y propósitos de enmienda. Pero sobre todo expresa su confianza en la bondad De Dios, y por eso no duda en buscar la intercesión, la recomendación de aquellos que han ido por delante en la fe, Abrahan, Isaac y Jacob.

SALMO:
“Recuerda, Señor, tu ternura”
Dios es misericordia y ternura, pero también es un Dios firme que nos marca el camino para caminar en la rectitud de su voluntad, y es ese camino que vive en la lealtad, y de este modo se comporta en todo según el corazón De Dios, y no según las pasiones y comodidades humanas y mundanas.

MATEO:
– Hoy nos damos cuenta de como perdona nuestra Dios, mucho más de lo que jamás podríamos restituirle, siempre está dispuesto al perdón en un corazón contrito y humillado. Pero a la vez cada uno de nosotros que recibimos misericordia, debemos ser misericordiosos, perdonar de corazón a los demás, y hacer lo mismo que Dios ha hecho con nosotros, de este modo se hará palpable que la Misericordia del Señor está formando nuestro corazón y el Espíritu está ganando terreno en nuestra vida.
– Hay que pedir perdón a Dios, pero también hay que saber perdonar a los demás. Hay que perdonar siempre y a todos, y esto es lo más difícil en nuestra vida. Por lo que para pedir perdón, debemos mostrar nuestra voluntad de imitar la actitud del Dios perdonador. Ojo con echar mano de excusar para no perdonar. El que tenga el corazón más sano que dé el primer paso y perdona, sin poner luego cara de haber perdonado, que a veces ofende más. Sin pasar factura. Alejar de nosotros todo rencor. Perdonar con amor, sintiéndonos nosotros mismos perdonados por Dios.

María, Madre del Amor, llévanos a vivir en el perdón De Dios. Amén.

un pobre sacerdote +++

MARTES III SEMANA DE CUARESMA