MARTES III ADVIENTO

SOFONÍAS:
– El Señor sacará un resto del pueblo, ya que el pueblo no invoca al Señor, se ha vuelto rebelde, se busca más a sí mismo, vive en el mal. Y el Señor va a mostrar su poder dejando sólo al que quiere estar sólo, y esto le llevará a la frustración y desolación; y de este pueblo herido por su propio pecado, Dios sacará un resto de aquellos que quieran invocar su Nombre para salvarse. Dios siempre es misericordia, el hombre es el que separa de Dios confiando en sus propias fuerzas, y esto está evocado al fracaso (cuantas veces nos pasa a cada uno de nosotros esto).
– Israel se cree un ciudad rica, poderosa, autosuficiente y no acepta la voz de Dios. Se revela contra Dios y se fía sólo de sí misma. Ya no cuenta con Dios en sus planes. Sofonías invita a la conversión, y a no prometer una cosa y hacer otra, como va siendo la costumbre del pueblo.
– Los que acogen la salvación de Dios, «el resto», son los pobres, los humildes, los que viven sin maldad ni doblez en el corazón, que ponen su confianza en Dios, y no en sus propias fuerzas.

SALMO:
Salmo penitencial, de acción de gracias, e instrucción, sobre la suerte de los justos y de los malvados.
«El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó».
La rebelde y la pecadora que somos nosotros, que es la Iglesia, que fue Israel, recibirá de Dios labios limpios y nos e avergonzará de su maldad, porque será convertida en pueblo humilde que espera en el Señor. Este conversión es obra de Dios que viene a salvarnos, contemplemos esta obra de Dios en favor nuestro y quedaremos radiantes; afligidos, como estamos por nuestra debilidad, rebeldes y pecadores, reconozcamos con todo que cuando el afligido invoca al Señor, Él lo escucha y los salva de sus angustias.

MATEO:
+ El Señor nos enseña en una parábola, que lo más importante es acoger lo que el Padre nos dice y ponerlo por obra. Es verdad que muchas veces parece que hacemos oídos sordos a Dios, pero la conversión del corazón nos lleva a acoger lo que nos decía ya a vivirlo. Por eso el ideal no es ninguno de los hijos de la parábola sino el mismo Jesús que escucha la Palabra de su Padre, su voluntad, y la lleva a cabo.
+ Muchas veces Jesús critica a los oficialmente buenos y alaba a los que tienen peor fama, pero en el fondo son buenos personas y cumplen la voluntad de Dios. Que los pecadores y las prostitutas nos lleven la delantera en el Reino, no es que Jesús nos invite a ser pecadores, sino a una conversión de vida. A decir sí, y vivirlo siendo consecuentes con ese sí. Es fácil rezar, ir a misa, cumplir con una serie de preceptos espirituales, pero es mucho más difícil llevar a la práctica lo que rezamos y creemos: si empezáramos por vivir el Padre nuestro tendríamos ya un camino que nos cuesta mucho.

María, en este Adviento ayúdanos a ser pequeños antes Dios, a depender todo de Él para que nos toque el corazón, nos cambie y nos lleve a vivir en su presencia y en su voluntad en lo concreto de cada día. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES III ADVIENTO