MARTES II ADVIENTO

ISAÍAS:
– El consuelo del pueblo viene porque Dios ha tenido misericordia de él y le ha traído la salvación pues el Señor ha pagado la deuda por su crimen, y ha perdonado su culpa y su pecado.
– Si el Señor es tan misericordioso con nosotros como no vamos a PREPARAR EL CAMINO POR EL QUE VIENE, como no vamos a buscar cuidadosamente nuestro encuentro con Él. El Señor viene como un pastor a recoger a su rebaño, que nos dejemos encontrar por el Señor, y que tome las riendas de nuestra vida, para que vivamos por Él, con Él y en Él.
– Estamos leyendo el libro de la consolación, y este es un pregón de esperanza.

SALMO:
Canto de los desterrados que desde Babilonia vuelven a la libertad de su patria: que los campos y los bosques, al paso de Dios que acompaña a su pueblo en el retorno, vitoreen al señor que ya llega a Jerusalén.
"Aquí está nuestro Dios, que llega con fuerza"
Alabanza a Dios que viene a nosotros para instaurar su Reino de Amor, cada uno debemos alabarle con el salmo por la infinidad de maravillas que realiza en nosotros.

MATEO:
+ El Señor no quiere que nadie se pierda, sino que todos lleguemos a experimentar el amor misericordioso, la locura y ternura de amor que nos tiene. Que grande es la pequeña parábola del buen pastor que busca a la oveja perdida y deja a las noventa y nueve en el campo, que hoy leemos. Que amor nos tiene Dios, cuanto le importamos a Dios, con que amor delicado y pleno nos ama que no deja de buscarnos hasta encontrarnos, y pegarnos a sus corazón para que experimentemos como nos ama. Este es el criterio más grande para prepararle un camino, para dejar que haga su obra en nosotros y pueda transformar nuestra vida.
+ jesús hace un retrato del PAdre del cielo y lo describe como Pastor con un corazón bueno, comprensivo, que va en busca de la oveja descarriado y se llena de alegría cuando la encuentra. El Padre siempre está dispuesto al perdón, es rico en misericordia.
+ En este Adviento a los primeros que Jesús quiere salvar es a nosotros mismos. Todos somos débiles y a veces nos distraemos del camino recto, del camino del Señor. Pero Jesús nos busca y nos espera, nosotros debemos volver a Él para provocar este encuentro de Amor incondicional.

María, Madre ayúdanos a volver a tu Hijo Jesús, y a fundirnos en un abrazo de perdón que nos lleve a caminar siempre en Él. Amén.

un pobre sacerdote +++

MARTES II ADVIENTO