MARTES I TIEMPO DE ADVIENTO

ISAÍAS:
– Nacerá un renuevo, que se llenará del Espíritu Santo. Este es el Señor que trae la salvación al mundo, pero no lo hace como el mundo espera, sino con la comprensión, la lealtad, la justicia… El Señor tiene sus caminos y trae su lógica, se ve en que el lobo y el cordero pacerán juntos, todo estará lleno del conocimiento del Señor.
– A pesar de que el pueblo de Israel parece un tronco seco y sin futuro, Dios le va a infundir vida y de él va a brotar un retoño que traerá a todos la salvación. Es el anuncio de los planes salvadores de Dios para los tiempos mesiánicos.

SALMO:
Este salmo está dedicado al rey Salomón rey justo y pacífico, rico y glorioso, designa el rey ideal futuro. Las tradiciones judías y cristianas han visto en él el retrato anticipado del rey mesiánico anticipado por ISAÍAS.
"En sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente".
Confianza en el rey que trae la paz, la justicia, la rectitud, que va a hacer que el pueblo florezca y que todos los hombres tanto ricos como pobres pueden vivir de la salvación de este Rey.

LUCAS:
+ Dios revela las cosas a los pequeños, esta es la condición que el Señor pone para poder mostrar su rostro, que vivamos en la humildad en la pequeñez, en una verdadera y continua necesidad de su Amor, de su Misericordia, sabiéndonos pequeños en manos de nuestro Padre, que todo lo puedo y todo lo hace.
+ Tener un corazón humilde, pequeño; para que el Señor nos revele los misterios de su Amor, es un corazón propicio para el Adviento, para que venga el Señor a colmar las necesidades de esta pequeñez de vida. Es esperarlo todo de Dios, sabiendo que nosotros sin Él no podemos nada.
+ El único camino para encontrarse con Dios es la humildad, el reconocimiento de la gran verdad de nuestra indigencia.
+ Los sencillos de corazón son en verdad los sabios a los ojos de Dios. Y este es el espíritu del Adviento, ser sencillos de corazón, abrirse al don de Dios y alegrarse de su salvación. Y esto no lo hacen los que ya están llenos de sí mismos. La alegría profunda de la Navidad la vivirán los humildes, los que saben apreciar el amor que Dios nos tiene.

María, Madre llévanos a tener ese corazón humilde y sencillo que se sabe necesitado de Dios, y que busca vivir por y para Él. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES I TIEMPO DE ADVIENTO