MARTES DESPUÉS DEL DOMINGO DE LA EPIFANÍA

1 JUAN:
– Dios es amor, es la afirmación más profunda y consoladora de la carta de san Juan. Dios no ha amado primero, y en esto se ha manifestado su amor, en que nos ha enviado a su Hijo como Salvador de todos.
– El programa que nos da la carta de san Juan es sencillo de decir y difícil de cumplir: amémonos los unos a los otros, porque todos somos nacido De Dios, y Dios es amor.

SALMO:
«Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.»

MARCOS:
– En la multiplicación de los panes y los peces, se muestra como el Señor se compadece de la gente, andan como ovejas sin pastor. Jesús está cerca de los que sufren, de los que buscan. No está alejado de su pueblo, sino en medio de él. Jesús siempre atiende a los que sufren. Siempre tiene tiempo para los demás. Nunca pasa al lado de uno que sufre sin dedicarle su prendía y ayuda. Hasta que al final entrega su vida por todos. Pues el Amor es entrega.
– «Jesús tenía que nacer en Belén de Judá para que se cumpliera la Escritura, no sólo porque es la ciudad de David -del que descendería el Mesías-, sino porque Belén significa «Casa del Pan». Aquel que ha sido puesto en un pesebre, un comedero de animales, es el Pan vivo que ha bajado del cielo y que da la vida al mundo, el mismo que en el cenáculo nos dejó su Cuerpo y su Sangre como alimento y que en cada celebración eucarística continúa partiendo el pan.» (Del libro del Magnificat)

María, llévanos siempre a tu Hijo Jesús y que jamás nos separemos de Él.

Un pobre sacerdote +++

MARTES DESPUÉS DEL DOMINGO DE LA EPIFANÍA