MARTES DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

ISAÍAS:
– El Señor por medio del profeta nos da un anuncio de consolación, pues Dios paga el crimen de los hombres, el Señor es quien salva de los pecados, y este es el consuelo más grande en la aflicción.
– Pero la respuesta a esta salvación De Dios por nuestra parte debe ser buscar una verdadera conversión, un preparar el camino al Señor para que pueda hacer su obra en nosotros, dejar que el Señor enderece nuestra vida y nos lleve a vivir en la rectitud de su voluntad, que llene los vacíos de nuestra vida, y abajo todos los orgullos, soberbias y vanaglorias, y nos ayude a vivir en la verdadera humildad que se deja salvar por este Dios que obra en nosotros día tras día.
– El Señor permanece siempre con nosotros, y esto nos lleva a vivir en su poder y amor, es él el pastor que siempre está con su rebaño y cuida de sus ovejas, hasta el punto de dar la vida por ellas. A este pastor es al que debemos preparar el camino, para que pueda hacer su obra salvadora en nosotros.

SALMO:
“Aquí está nuestro Dios, que llega con fuerza.”
Es una cántico de alabanza al Señor, un cantar a su gloria, a su poder, a su nombre por las maravillas que Él ha hecho en medio de nosotros, y que es rey poderosos que gobierna el mundo según su voluntad. Esta es nuestra alegría que Dios está con nosotros, que el Señor no nos deja, sino que nos rige con su santidad y su fidelidad nos guía día tras día.

MATEO:
– “No deja las noventa y nueve en los montes y va a en busca de la perdida”. Esta es la matemática De Dios: noventa y nueve ovejas valen lo que una sola; el mejor dicho, la oveja perdida a vale más, porque por ella el Señor ha dejado el cielo para venir en búsqueda del pecador extraviado; para poder recobrarla sana, Él, el buen Pastor, se ha hecho hombre para asumir sobre sí las heridas de esa oveja lastimada por el pecado (comentario del Magnificat).
– Si entramos profundamente en el relato de la oveja perdida, Jesús hace un retrato del Padre del cielo, y lo describe como Pastor con un corazón bueno, grande, comprensivo, que va a buscar la oveja descarriada y se llena de alegría cuando la encuentra, pues no quiere que se pierda ni uno de los más pequeños. Así de delicado es el corazón del Padre, y así de cuidadoso lo es con cada uno de nosotros aunque a veces no lo experimentemos, o no nos demos cuenta. El Padre siempre es rico en misericordia, siempre es comprensivo, benigno con los pecadores, dispuesto siempre al perdón.
– No debemos olvidar que a los primeros que el Señor quiere salvar en este Adviento es a nosotros mismos. Todos somos débiles y a veces no distraemos del caminos recto. Cristo Jesús nos busca y nos espera. El que está en actitud de Adviento, espera, búsqueda, es Dios para con nosotros. Y se alegrará inmensamente si volvemos a Él.

María, Madre llévanos a gozar de la presencia de tu Hijo Jesús que viene a salvarnos, y que perdona todos nuestros pecados. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO