MARTES DE LA OCTAVA DE PASCUA

HECHOS:
– Hoy descubrimos lo que hay que hacer para acoger a Jesús, como el Señor y el Mesías, convertirse y bautizarse, en el nombre de Jesús, para perdón de los pecados y para recibir el don del Espíritu Santo. Es necesario acoger al Señor en la vida para poder vivir en su salvación.
– Este es un camino claro de iniciación cristiana:
· El testimonio de Pedro, interpela a los oyentes.
· Invitación a cambiar de vida, a abandonar el camino anterior, y vivir una verdadera conversión.
· Dar el paso de fe de acoger a Jesús como el Señor y el Mesías.
· Creer y ser bautizados, para perdón de los pecados y para recibir el don del Espíritu.
· Incorporarse a la comunidad cristiana, la comunidad del Resucitado, que quieren vivir la vida nueva de los hijos De Dios.

SALMO:
“La misericordia del Señor llena la tierra”.
El Señor siempre está dispuesto a la misericordia, siempre está dispuesto al don de su amor con los más necesitados, con aquellos que se abren a su gracia para recibir la salvación De Dios.

JUAN:
– María Magdalena, es una mujer llena de sensibilidad, decidida, que ha sido pecadora, pero que se ha convertido y cree en Jesús y le ama profundamente. Y la contemplamos llorando en el sepulcro, no la vemos muy predispuesta a la resurrección, por eso ella piensa que han robado el cuerpo de Jesús, y está dispuesta a hacerse cargo de él si le encuentra.
– No reconoce a Jesús, ya que el Resucitado no es perceptible como era antes, está en una existencia nueva, y él se manifiesta a quien quiere y cuando quiere. Eso sí, los que se encuentran con él quedan llenos de alegría y su vida cambia por completo.
– Magdalena le reconoce cuando Jesús pronuncia su nombre: María. Es la experiencia personal de la fe, este encuentro, quita el llanto de la cara de Magdalena y ya no llora, sino que se alegra, con una alegría de por vida.
– Magdalena también recibe una misión, no puede quedarse allí, no puede retener a Jesús para sí, sino que tiene que ir a anunciar la buena noticia a todos. Se convierte así, en apóstol de los apóstoles. Pero sobre todo pasa de ser una mujer que buscaba quedarse con un muerto y estar con Él, a encontrárselo vivo y vivir para lo que el le pide aunque sea alejarse de Él.

María, Madre que nos dejemos ganar por tu Hijo Jesucristo, y ya sólo vivamos para Él. Amén.

Un pobre sacerdote +++

MARTES DE LA OCTAVA DE PASCUA