MARTES CUARTA SEMANA TIEMPO ORDINARIO

2 SAMUEL:
– hoy vemos como el enemigo ha vencido al rebelde, pero lo que parecía una victoria se convierte en un dolor de corazón para el rey David, que muestra como su corazón es bueno, y el Señor hace obras grandes en él. Pues él no quería ver morir a su hijo, y de hecho había dado órdenes para que respetará la vida de su hijo, pero al final Absalón, es rematado por Joab. David llora por su hijo y ya no hay fiesta por la victoria, sino duelo por la muerte del hijo, aunque haya sido un rebelde. Tanto es el desconsuelo de David, que le hubiera gustado morir a él en lugar de su hijo. Cómo ha cambiado Dios el corazón del rey, como lo ha ido moldeando y le hace tener una entrañas de misericordia exquisitas, que se manifiestan en estos deseos tiernos y delicados.
– En el corazón de David se refleja el corazón De Dios, su inmensidad de amor, pues Dios si que no quiere la muerte del pecador, no quiere la muerte del hijo, sino que su alegría es ver al pecador de vuelta a su corazón, y que sufre e incluso llora por la muerte de los hijos.

SALMO:
"Inclina tu oído, Señor, escúchame"
El salmo pone en labios de David una súplica muy sentida a Dios para que le ayude en este momento de dolor: "Inclina tu oído, Señor, escúchame, que soy un pobre desamparado". También puede ser nuestra oración en los momentos de dolor.

MARCOS:
-" El Señor se enfrenta a la muerte ya la vence. En este caso resucita a una niña, que volverá a morir porque ha recobrado solamente su vida natural. Será solo cuando el Señor se enfrente definitivamente a la muerte, muriendo él mismo, cuando nos dará la vida definitiva venciendo con su resurrección el poder del mal, del pecado y de la muerte. Demos gracias a Dios por este gran misterio del amor De Dios por nosotros, que quiso hacerlo de esta manera: a través De la Cruz." (Del comentario del Magnificat)
– Jesús ante los dos milagros de hoy apela a la fe. Hay que creer para que el Señor pueda obrar, hay que dejar hacer y acercarse con confianza al Señor para que pueda obrar según su voluntad. Jesús convierte el gesto en un encuentro humano y persona, les atiende a pesar de que todos la consideran a ella impura y aunque él sea un jefe y les concede la curación.
– El Señor acoge a todos, ricos y pobres, pero siempre siente una predilección por aquellos que pasan más necesidad. Dios tiene entrañas de misericordia y se comprueba en estos gesto de amor sanador del día de hoy.
María, Madre ayúdanos a caminar por el camino de la fe. amén.

Un pobre sacerdote +++

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