LUNES XXXIV TIEMPO ORDINARIO

APOCALIPSIS:

– Hoy la visión de apocalipsis nos enseña que hay un número de salvados, y estos son los que son rescatados por Dios, y que en su boca no se halló mentira, son intachables.

– El Cordero hoy aparece de píe, sobre el monte Sión, librando la gran batalla contra el mal. Y habla de 144.000 salvados, que es un número simbólico, doce por doce por mil. Es la plenitud aplicada a las doce tribus de Israel. Son los que han permanecido fieles y forman los que participan del triunfo de Cristo, y no se han dejado llevar por otros dioses.

– Nosotros también somos de los marcados por el signo del Cordero (de Jesús) y del Padre, desde nuestro Bautismo, y por nuestra Confirmación, Dios nos ha marcado con su santo Crisma, por el Sello del Espíritu Santo. Y de este modo somos parte del ejercito del Cordero para luchar contra el mal, no por nuestra fuerzas, sino en sus fuerzas. Confiamos en Él que tiene poder para vencer las fuerzas del Mal y que nos reviste con un manto de misericordia.

SALMO:

“Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.”

El que recibe la bendición del Señor, y el que busca de verdad al Señor, dice el salmo de hoy que es “el hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos”. Cuanto nos debemos examinar cada uno de nosotros, y ver que confiamos en muchos diocesillos en nuestra vida, que nos separa del verdadero amor al único Señor, y a nuestro hermanos.

LUCAS:

+ Hoy el evangelio, es el óbolo de la viuda, que echa todo lo que tiene, porque se fía más de Dios que de los hombres, y de las cosas de los hombres, en este caso del dinero. El Señor alaba que esa mujer lo da todo, al igual que Él lo da siempre todo, y nos exige a cada uno de nosotros que todo se lo entreguemos a Dios, y no nos guardemos nada, y que lo que tengamos lo pongamos siempre a sus pies.

+ Para poder medir cómo vivimos y dónde tenemos puesto el corazón, no tenemos que ver sólo la cantidad de cosas que damos, pues lo podemos hacer para acallar nuestra conciencia, sino el AMOR con que damos, o que ponemos en cada cosa y situación. La viuda hoy da poco, pero es todo lo que tenía, y lo da con humildad, sin que la vea nadie, y por eso por puro Amor a Dios.

+ Dios nos ha dado todo, y se ha dado totalmente, y yo ¿me guardo o me entrego? ¿Doy con medida, de lo que me sobra, o de lo que necesito? ¿Doy con sencillez, humildad, en lo escondido, o por ostentación y pasando factura a Dios y al prójimo? ¿Se puede decir que nos hemos dado a nosotros mismos?

María, Madre, enséñanos a darnos por Amor y a no buscarnos a nosotros mismos en nuestra entrega. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES XXXIV TIEMPO ORDINARIO