LUNES XXXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

SABIDURÍA:
– La sabiduría es un don De Dios, que se acerca a los hombres, en especial de un modo amigo, el Señor quiere penetrar en el corazón de los hombres. Pero para poder recibirla debemos poseer un corazón sencillo, confiar en el Señor, no vivir en los razonamientos retorcidos. Hay que buscarla con todo el corazón, con un corazón íntegro, que no se deja llevar por el pecado.
– Todos necesitamos esta sabiduría, que es esa intuición interior que nos hace ver las cosas con la mirada De Dios. Pidamos esta sabiduría para que el Señor vaya colocando en nuestra mente, su pensamiento, su inteligencia, su sabiduría, que nos hace vivir en su voluntad y no en la nuestra.

SALMO:
“Guíame, Señor, por el camino eterno.”
El Señor es quien conoce nuestra vida mejor que nosotros mismos, Él sabe lo que más nos conviene, porque no es un Dios lejano, sino un Dios cercano implicado en mi vida, que me conoce por entero, y que nos lleva a gozar de su presencia, su luz y su verdad.
Por otro lado pase lo que pase en nuestra vida, el Señor nos acompaña, dice el salmo que si escalamos el cielo allí está el Señor, y si nos acostamos en en abismo, allí le encontramos. El Señor está con nosotros y no nos abandona en ninguna situación de nuestra vida, pase lo que pase Dios no deja de amarnos.

LUCAS:
– El Señor nos pide perdonar siempre, algo que humanamente es muy difícil. Sin la ayuda de la gracia, sería imposible perdonar de verdad, especialmente si el daño recibido ha sido injusto. La ayuda se da en la gracia de la confesión sacramento, ahí, Dios cumple con lo que nos pide a nosotros, nos perdona siempre.
– También nos dice Jesús hoy que no debemos escandalizar a los pequeños. Todos podemos ser ocasión de escándalo para los demás, con nuestra conducta. Influimos en el bien o en el mal en los que nos rodean. Somos aliento para los que luchan, y consuelo para los afligidos, pero también podemos ser desalientos y desconsuelo. Todo depende como vivamos las cosas, y como nos compartamos en general y en el trato particular co cada uno.
– La corrección fraterna, que es un acto de caridad si se realiza con delicadeza y amor, tiene que conjugarse con el saber perdonar. Se nos da mucho mejor lo de juzgar, condenar y echar en cara. JEsús nos dice que tenemos que saber perdonar, aunque se repita el motivo siete veces.
– Debemos pedir al Señor que nos aumente la Fe, debemos apoyarnos en Él más que en nosotros, porque a nosotros no nos sale perdonar y nos cuesta mucho. Debemos vivir en las manos De Dios, para que Él nos ayude a perdonar siempre y lo más importante, de corazón.

María, enséñanos a vivir en el perdón de tu Hijo Jesús, para ser misericordiosos con los demás. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES XXXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO