LUNES XXXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ROMANOS:
– Dios permite la desobediencia del hombre, esto es que nos regala el gran don de la libertad para vivir en su voluntad o no, pero si nosotros no vivimos en su voluntad, Dios no nos deja de lado, sino que nos busca día tras día con su amor misericordioso, para que en el momento que le dejamos entrar Él pueda hacer su obra en nosotros, y llevarnos de la desobediencia, por la obediencia de Cristo, a la vida en unión con Dios.
– De este modo podemos decir que todos somos pecadores, pero que aquellos que se dejan todos son perdonados, y los que no se dejan, siempre Dios está dispuesto a ser Rico en Misericordia con ellos. Esto no es un mérito humano, sino que todo ha sido don gratuito De Dios. Todo ha sido generosidad. Pues si Dios está dispuesto a entregarse por nosotros, y todos necesitamos la misericordia De Dios y podemos acogerla, seamos humildes, y vivamos recibiéndola y dándole gloria por ser tan bueno con todos.

SALMO:
"Señor, que me escuche tu gran bondad"
Que Dios tan bueno tenemos, debemos acercarnos a Él, y recibir sus bendiciones, su gracia. Dios siempre es salvación para levantarnos; es el que hace revivir nuestro corazón herido, y elegir la senda del Bien, del Amor. Dios reconstruye nuestra vida, debemos responder a tanto amor, amándole con todo nuestro corazón, y así dejaremos entrar su Vida en la nuestra.

LUCAS:
– Que corto es el Evangelio del día de hoy, pero como nos cuesta vivirlo, nos cuesta vivirlo pues nosotros siempre buscamos a aquellos que nos puedan corresponder, o que nos caen bien o nos agradan. Nos cuesta mucho más invitar a nuestra mesa, a nuestra vida, a los que no valen, a los pobres, a los enfermos, a los heridos. Pero hoy el llamado del Señor es claro, y la sentencia final del Evangelio, nos da la clave: SERÁS BIENAVENTURADO, PORQUE NO PUEDEN PAGARTE; TE PAGARÁN EN LA RESURRECCIÓN DE LOS JUSTOS.
– Cuando hacemos un favor a otro, ¿lo hacemos por amor a Dios y por amor a la persona en sí misma, o bien buscamos que nos pueda corresponder? Debemos hacer el bien discretamente, sin pregonarlo, y entonces Dios, que sí ve en lo escondido, nos lo premiará. Es decidir que nuestra única paga nos la dé Dios, y que al que debemos rendir cuentas es a Dios, y no buscar recompensas humanas. Es vivir el AMOR GRATUITO, y no el te doy para que me des. Nuestro amor ha de ser desinteresado sin pasar factura por el bien que hacemos. Hoy sería bueno vivir buscando tener detalles de amor gratuito, sin que se note, sin pasar factura, y que se convierta en una costumbre en nuestra vida.

María, ayúdanos a amar con un amor gratuito, desinteresado y delicado, como Ama tu Hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES XXXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO