LUNES XXVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

JONÁS:
– Jonás quiere huir del señor, porque no quiere ir hacer la obra que Dios le pide, por eso intenta escapar de Él, se va lejos y quiere esconderse De Dios. Dios va a mostrar que tiene planes de salvación no sólo para Israel, sino también para los pueblo paganos, pues no deja que Jonás no vaya ha hacer su misión, sino que hace que una tormenta azote tanto el barco, que al final se muestra que sucede esto por su culpa. Y el mismo lo reconoce. Y da una solución, hay que tirarle al mar, para que Dios calme la tormenta, pues es Jonás quién ha transgredido la voluntad De Dios.
– Cada uno tenemos nuestra misión propia, ser de alguna manera sus testigos en este mundo. Si yo fallo y por pereza o por miedo no hago lo que Dios quiere que haga, ¿quién hará ese trabajo? Se quedará pro hacer y habrá personas que por mi culpa no se enterarán del plan salvador De Dios. Por eso no tenemos que llegar al extremos de Jonás y huir De Dios, sino que debemos vivir en la obediencia y en la fidelidad al Padre, que sabe cuál es el camino que debemos seguir.

SALMO:
“Tú, Señor, me sacaste vivo de la fosa”.
Hoy el salmo es una oración del propio Jonás, que reconoce que en la desgracia por haber olvidado la voluntad del Señor, invoca al Señor y Dios le escucha, y es misericordioso con Él, pues las oraciones llegan a Dios, y Dios le escucha y le conduce a su santa morada.

LUCAS:
– Hoy volvemos a escuchar esa gran pregunta a Jesús: ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? Jesús responde con el Shemá, Amar a Dios sobe todo y al prójimo como a uno mismo. Esto es algo muy claro, pero tan difícil de concretar en nuestro día a día. Jesús nos lo concreta con la parábola del Buena Samaritano, y que el que es prójimo con el hombre apaleado, es aquel que practico la misericordia con él. Esto parece muy claro, pero cuanto nos cuesta dejar nuestras cosas para acercarnos con sinceridad al prójimo, y amarle en lo concreto y en la situación de su vida. Nos cuesta bajarnos de nuestros criterios y pensamientos, muchas veces por respetos humanos, y no vivimos la verdadera caridad, que nos hace próximos de todos.
– Nos podemos pregunta con la parábola, ¿dónde quedamos retratados nosotros? Claro que resulta más cómodo seguir nuestro camino y hacer como que no hemos visto, porque seguro que tenemos cosas muy importantes que hacer. Eso les pasaba al sacerdote y al levita, pero también al samaritano, y éste se paró y los primeros no. Los primeros sabían muchas cosas. Pero no había amor en su corazón.
– El buen samaritano por excelencia es Jesús, él no pasó nunca al lado de uno que le necesitaba sin dedicarle su atención y ayudarle eficazmente. Es su entrega generoso en lo concreto de la necesidad del prójimo. Hoy Jesús nos invita también a cada uno de nosotros, anda, haz tú lo mismo. Que no desperdiciemos ninguna situación para amar como ama Jesús.

María, que no huyamos de la voluntad De Dios, y que vivamos en la verdadera Caridad, siendo prójimos de los demás, en especial de los que están al borde del camino. amén.

Un pobre sacerdote +++

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