LUNES XXVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JOB:

  • Cuando leemos esta conversación entre Dios y Satán, es impresionante cómo Dios puede presumir de un hombre verdaderamente justo, que vive de cara a él y que es sin tacha. Ante esto me pregunto si el Señor puede también presumir de nosotros, creo que sinceramente es difícil pues todos fácilmente abandonamos al Señor y elegimos otras cosas, ponemos el corazón en otras circunstancias e ilusiones.
  • El demonio siempre quiere poner en tela de juicio la rectitud de intención con la que nos acercamos a Dios y por eso invita a Dios a dejar de bendecir la vida de Job, que no lo cuide tanto, y entonces se verá si de verdad es un hombre que sirve a Dios por ser Dios, o a las cosas De Dios, a las bendiciones. Que difícil es vivir esto, pues nos cuesta a nosotros ir a Dios por ser Él mismo, nos cuesta que como dice la santa Sólo nos baste Dios.
  • Ante un montón de sucesos trágicos en la vida de Job, se espera una respuesta desairada e incluso de enfado de cara a Dios, es la que seguramente tendríamos cada uno de nosotros. Pero no responde así, su respuesta es: “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor”. Job no se queja y no protesta contra Dios, sino que lo bendice y lo alaba, pues Dios dispone de su vida, y todo le parece bien, con tal de vivir para Dios. Es un ejemplo para nosotros de perseverancia en la dificultad, y sobre de elección De Dios por encima de todo.

SALMO:

“Inclina el oído y escucha mis palabras”.

El salmo es una oración, que hace de eco de la primera lectura, pues el salmista en oración le pide a Dios que no se aparte de él ante una dificultad, y le hace la promesa de no abandonarle en medio de la tribulación, aunque sea probado a fuego no encontrará malicia en él. Es el gran deseo de vivir en las maravillas de la misericordia De Dios por encima de todo.

LUCAS:

  • Los discípulos igual que nosotros, andamos atareados con pensamientos del mundo, en esta ocasión sobre quien es el más importante. Cuando aparecen estos evangelios en los que los discípulos se muestran tan tendentes a lo mundano, me lleva a reflexionar sobre cuánto hay de mundanidad en mi vida, y cuánto tiene que hacer Dios; pero a la vez me enseña a no conformarme con las cosas terrenas, sino a buscar de verdad el cielo.
  • Jesús responde a este alarde de ser importe colocando a un niño en medio, e invitando a quien lo acoge, lo acoge a Él. Jesús siempre prima la pequeñez, pues es el camino para poder caminar hacia el cielo, es el camino que Él ha recorrido, el de la pequeñez, la humildad, la pobreza…. Y este es el camino que debemos seguir, como diría la madre Teresa de Calcuta, ser el último, ser pobre entre los pobres; de este modo Dios puede obrar en nosotros.
  • Justo después de explicar esto Jesús, los apóstoles ven a uno que expulsa a los demonios en nombre de Jesús, y los apóstoles no se han enterado de nada, pues deberían alegrarse porque el Espíritu Santo estaba obrando con poder.

María, llévanos a la pequeñez, a la humildad, a la pobreza, para así dejarnos llenar del Espíritu Santo y pueda hacer su obra en nosotros. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES XXVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO