LUNES XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

EFESIOS:

– En este texto San Pablo nos muestra como Dios nos ha amado antes de que lo mereciéramos y nos ha llenado de su vida. Este es un gran regalo que no debemos dejar de reconocer, agradecer y vivir adecuadamente. Y esto se manifiesta en que nuestra vida debe ser coherente con este misterios: “nos ha creado en Cristo Jesús para que nos dediquemos a las buenas obras.”

  • Además tenemos que vivir las cosas con el corazón puesto en el Señor, porque el Mal eterna contra nosotros, y quiere que vayamos al pecado, y dejemos de vivir en el Señor, viviendo más de las sensualidades, de los instintos, de la imaginación y no firmes en el seguimiento de Cristo.

SALMO:

“El Señor nos hizo y somos suyos”

  • Gran antífona repetimos hoy en el salmo, somos suyos Él nos ha regalado todo y en Él debemos poner toda nuestra confianza y nuestra vida.
  • El salmo va uniendo una alabanza constante del hombre a Dios, y recuerda los atributos De Dios, cómo es y cuánto nos ama.

LUCAS:

– Un mandato claro nos da el Señor hoy, GUARDAOS DE TODA CLASE DE CODICIA. Es importante caer en la cuenta que es toda clase de codicia, no solo de bienes materiales, sino de orgullos, quereres, envidias…. Y de este modo creo que todos teneos nuestra propias codicias, que nos guardamos, y que hacemos nuestras, y que no nos dejan caminar, pues son un lastre que nos pesa demasiado, y no nos deja levantar el vuelo hacia Dios

– Después Jesús lo ilustra con una parábola, en la que vemos la estupidez del que ha almacenado cosas no importantes, que le puedes ser quitadas hoy mismo, y no ha guardados cosas para lo que verdaderamente importa. Esto nos lo podríamos hacer mirar nosotros, si vivimos en una vida en la cual somos capaces de acumular según este mundo, o según Dios.

– La codicia puede ser dinero, fama, poder, placer, ideologías, afán, éxitos… Son idolatrías en las que ponemos el corazón y la vida, ponemos nuestra confianza en algo frágil y caduco, y no en valores duraderos, y eso nos bloquea para otras cosas más importantes. Pero como dice Jesús es imposible servir a dos señores. Por esto el pecado del rico, no era ser sino, ni preocuparse por su futuro. Sino olvidar a Dios y cerrarse a los demás. Ser ricos ante Dios significa dar importancia a aquellas cosas que sí nos llevaremos con nosotros en la muerte: las buenas obras, el Amor.

María, Madre llevanos a acumular buenas obras, a Amar siempre. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO