LUNES XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ROMANOS:

– San Pablo reafirma la doctrina de la salvación por la fe y no por la obras, la verdad que este es el tema principal de toda la carta a los romanos. Y Muestra que la fe del patriarca no fue precisamente fácil, tuvo gran mérito, pues las dos promesas De Dios, paternidad a su edad, y posesión de la tierra prometida, se hacían esperar mucho. Pero Él se fió De Dios, espero en Dios, y Dios hizo en él toda justicia, que equivale a toda santidad, gracia, a ser agradable a Dios.

– Debemos por lo tanto orientar la vida según el plan De Dios, fiándonos de Él. Y debemos vivir en su voluntad, en su historia, que la verdadera historia de salvación para nosotros.

SALMO:

“Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.”

Hoy, en vez de un salmo, como meditación después de la primera lectura, rezamos el Benedictus, que en continuidad con Abrahán, nos hace ser más conscientes de los mucho que hace Dios y de lo poco que somos capaces de hacer nosotros por nuestra cuenta. Es Dios el que realiza la misericordia, quien recuerda el juramente que juró, que nos conceder servir en santidad, y vivir en su Amor día tras día.

LUCAS:

– Un mandato claro nos da el Señor hoy, GUARDAOS DE TODA CLASE DE CODICIA. Es importante caer en la cuenta que es toda clase de codicia, no solo de bienes materiales, sino de orgullos, quereres, envidias…. Y de este modo creo que todos teneos nuestra propias codicias, que nos guardamos, y que hacemos nuestras, y que no nos dejan caminar, pues son un lastre que nos pesa demasiado, y no nos deja levantar el vuelo hacia Dios

– Después Jesús lo ilustra con una parábola, en la que vemos la estupidez del que ha almacenado cosas no importantes, que le puedes ser quitadas hoy mismo, y no ha guardados cosas para lo que verdaderamente importa. Esto nos lo podríamos hacer mirar nosotros, si vivimos en una vida en la cual somos capaces de acumular según este mundo, o según Dios.

– La codicia puede ser dinero, fama, poder, placer, ideologías, afán, éxitos… Son idolatrías en las que ponemos el corazón y la vida, ponemos nuestra confianza en algo frágil y caduco, y no en valores duraderos, y eso nos bloquea para otras cosas más importantes. Pero como dice Jesús es imposible servir a dos señores. Por esto el pecado del rico, no era ser sino, ni preocuparse por su futuro. Sino olvidar a Dios y cerrarse a los demás. Ser ricos ante Dios significa dar importancia a aquellas cosas que sí nos llevaremos con nosotros en la muerte: las buenas obras, el Amor.

María, Madre llevanos a acumular buenas obras, a Amar siempre. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO