LUNES XXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

1 CORINTIOS:
– El pecado de los Corintios era la falta de fraternidad. Cuando se reunían para la Eucaristía, en casa de una familia particular, antes cenaban lo que cada uno había traído, unos, abundante comida y bebida, y otros apenas lo necesario. Lo que pasaba es que los ricos no esperaban a los que venían después y tampoco les habían partícipes de su comida. Precisamente esto es lo contrario a lo que hizo el Señor, Él se entregó por todos, y les encargó que celebraron este sacramento en memoria suya.
– La Eucaristía nos une con Cristo, el que me come permanece en mí y yo en él. Pero también nos debe unir con los hermanos. Comemos a Cristo el pan partido y entregado por nosotros, esto nos debe hacer cada día entregarnos por los hermanos sin excepción y sin acepción. Debemos vivir una verdadera fraternidad cristiana, unidos por un mismo cuerpo y una misma cabeza.

SALMO:
“Proclamad la muerte del Señor, hasta que vuelva.”
El salmo nos muestra cuál es el verdadero culto que agrada a Dios, entregar la vida, ofrecer nuestro cuerpo como víctima agradable a Dios.

LUCAS:
– El centurión del evangelio, tiene un humilde respeto, no se atreve a ir él personalmente a ver a Jesús, ni le invita a venir a su casa, porque ya sabe que los judíos no pueden entrar en casa de un pagado. Pero tiene confianza en la fuerza curativa de Jesús, que él relaciona con las claves de mando y obediencia de vida militar.
– Jesús alaba la fe de este extranjero. Después de tantos rechazos entre los suyos, es reconfortante encontrar una fe así.
– La actitud de aquel centurión y la alabanza de Jesús son una lección para que revisemos nuestros archivos mentales, en los que a veces una persona por no ser de los nuestros, ya la hemos catalogado poco menos que de indeseable.
– Debemos ser una iglesia que acogía, en cercanía y salida hacia los demás. Tenemos que empezar por ser humildes nosotros mismos, para que el Señor pueda hacer su obra en nosotros.

María danos un corazón semejante al tuyo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES XXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO