LUNES XXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

1 CORINTIOS:

– San Pablo hace una llamada a una profunda conversión, pidiendo que abandones totalmente de nuestra vida el pecado, que debemos no hacer las paces con el pecado, quitando la levadura vieja que no hace fermentar la masa del Señor en nuestra vida, y así que todo en nuestra vida sea por Él, y para Él.
– Uno de los grandes problemas que muestra el apóstol, es que se toleraba en la comunidad cristiana un pecado tan tremendo como el incesto. Nosotros no debemos echar balones fuera, y debemos mirar lo que hay en nuestra vida, y ver como también nosotros toleramos mucho mercados en nuestra vida, y debemos desterrarlos totalmente de nuestra vida.
– Por otro lado toda la comunidad cristiana debe sentirse corresponsable del bien de cada uno de los miembros. Cuando detecta una falta grave, deberíamos en lugar de instalarnos en la queja, echar una mano y lo primero hacer una corrección fraterna fundada en el amor.

SALMO:
“Señor, guíame con tu justicia.”
En el salmo vemos como Dios no quiere el mal, detesta lo malo. Jesús, que nos enseña el perdón y al corrección fraterna, también pronuncia palabra duras, para que nos convirtamos, y no nos conformemos con una vida pusilánime y mediocre.

LUCAS:
– Jesús hoy nos da una doble enseñanza, lo primero que Él está por encima del Sábado, esto es que su enseñanza es más grande, pues no podemos vivir en un legalismo formal, que no nos deja Amar ni hacer el Bien, sino que hay que Amar para poder cumplir la Ley del Señor, por eso invita a contestar la pregunta de ¿qué está permitido en sábado? Cada uno de nosotros podríamos preguntarnos de la misma manera, pues muchas veces somos muy impolutos en nuestras oraciones y cumplimientos espirituales, pero no llegamos a vivir el Amor a Dios y el Amor al prójimo, es necesario pues hacer un buen examen de conciencia.
– La segunda enseñanza es la obediencia que el hombre paralítico vivir con Jesús. Va haciendo todo lo que le pide Jesús, porque sabe que Jesús le ama y quiere su bien. Esta obediencia le trae la sanación a este hombre, pero también es causa de salvación para los hombres, pues de la obediencia de Cristo nos viene la salvación. Otra cosa que podríamos entrar en ella cada uno de nosotros, al preguntarnos ¿a quién obedecemos; a Dios, o a los hombres, a nuestras pasiones y gustos, a nuestros criterios? También podríamos prolongar el examen de conciencia sobre este tema en algún momento de oración reposada con el Señor que nos ama.

María, Madre que vivamos en la obediencia total a Dios. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES XXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *