LUNES XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

1 TESALONICENSES:
– San PAblo nos enseña que no hay que mirar la muerte de los seres queridos sin esperanza, como los que no creen. Para nosotros, tanto la vida como la muerte son una unión profunda con Jesús, y por eso, si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo mando a los que han muerto en Jesús Dios los llevará con Él.
– San Pablo nos muestra también a Jesús como Juez, pero no para realizar un juicio que nos tiene que provocar terror y angustia; sino que juzgará con misericordia, y por eso el señor quiere provocar Esperanza con su juicio, es el Señor el que viene a estar siempre con nosotros, y a llevarnos a donde está Él.
– Si somos realistas a todos nos da miedo o incertidumbre pensar en la muerte, tanto en la nuestro, pero sobre todo en el dolor por la de los seres queridos. Pero tenemos que vivirlo en fe, y en esperanza, pues la muerte no tiene la última palabra. Dios nos tiene destinados a la vida. Aunque no sepamos explicar el misterio de la muerte, ni logremos consolarnos ni consolar a otros por una muerte prematura o injusta, la fe cristiana enciende una luz de esperanza sobre este acontecimiento y nos dice que, si morimos con Cristo, viviremos con Él, y estaremos siempre con el Señor.

SALMO:
«El Señor llega a regir la tierra»
El Señor es el Juez de la historia, y nos juzgará con justicia y fidelidad, por eso debemos estar tranquilos porque el que gobierna es el Señor y no nosotros con nuestros criterios tantas veces desordenados. Por eso alabemos al que es digno de alabanza, no sólo con palabras bonitas, sino con una vida que con sus obras, huela a Dios y sea como incienso en su presencia.

LUCAS:
– Jesús es el Enviado De Dios, el Ungido, el lleno del Espíritu Santo, el que viene a anunciar la salvación a los pobres, a los cautivos, a los ciegos, a los oprimidos.
– Jesús es El Salvador de los pobres, el que atiende a los pobres, el que quiere la alegría para todos, el que ofrece la liberación integral a los que padecen alguna clase de esclavitud. Aquí entramos todo, quizás hoy es un Buen Día para reconocer nuestras heridas y esclavitudes, y ponerlas en manos del que viene lleno del Espíritu Santo y puede salvarnos.
– Pero en el Evangelio de hoy vemos que la admiración, primero, y el rechazo y la persecución, después, son ya desde el inicio la síntesis de las reacciones que Jesús va a suscitar a lo largo de su ministerio, acabando en la cruz.
– Acojamos nosotros hoy al Señor, y dejémosle hacer una historia de salvación con cada uno de nosotros.

María, Madre llevanos siempre a vivir de tu Hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO