LUNES XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

EZEQUIEL:

– Hoy muere la mujer del profeta, y muere precisamente el día en que empieza el asedio de Jerusalén. Dios le dice al profeta que no llore ni se aflija ni se quite el turbante ni se descalce ni se cubra la cara, que no haga duelo por ella. Al igual el pueblo va a perder Jerusalén, y no hará duelo, porque Dios abrirá salidas de esperanza.

– Tenemos que ser capaces de discernir los signos de los tiempos y de hablar con claridad ante nuestros contemporáneos, apreciando los valores de nuestra generación, pero al mismo tiempo, ayudando a darse cuenta de lo que va mal, aunque la sociedad lo esté aplaudiendo. No todo es malo pero tampoco todo es bueno.

– Un profeta debe ayudar a descubrir la voluntad De Dios a través de su propia vida, y así nos lo muestra hoy Ezequiel.

SALMO:

“Despreciaste al Dios que te engendró”.

El salmo señala hoy los fallos que han llevado a Israel al desaliento y al descalabro del destierro, al despreciar al Señor la Roca que engendró al pueblo, y olvidarse De Dios que es La Luz del mundo, es decir por dejarle llevar por la idolatría.

MATEO:

– Hoy escuchamos una pregunta crucial en el Evangelio: “¿Qué tengo que hacer para obtener la vida eterna?” Esta es la pregunta que debe marcar todo nuestro actuar y pensar en nuestra vida, buscar a Dios eternamente, buscar la vida eterna, buscar el Amor que no termina.

– Ahora lo primero que nos invita el Señor es a que cuidemos y vivamos los mandamientos, esto es una Amor por entero al Señor y un Amor sincero al prójimo con el Amor del Señor. Parece fácil pero no lo es, quizás no nos atrevamos ni siquiera a preguntar mas al Señor, pues ya esto es más difícil de lo que parece, y una exigencia radical, pues hay que vivirlo de verdad y no a medias tintas.

– Pero si pensamos que somos hombres que cumplen los mandamientos, que vamos a misa y rezamos, a lo mejor nos atrevemos a decirle al Señor, ¿y que más? Si somos así de valientes, el Señor nos dirá, te elijo para que lo des todo, para que vivas en los consejos Evangélicos, no sólo como religioso, sino en el mundo viviendo más como Dios que como los hombres. Si quieres ser perfecto, si quieres ser santo, nos invita Jesús, nos dice, vive sin dinero, sin apego a los bienes materiales, y luego vente conmigo, a mi lado, en mi obediencia. Que bonito este ideal pero que difícil de vivir. Pidamos fortaleza y don del Espíritu para hacerlo vida en nosotros. Pues sino nos iremos tristes como el joven rico.

– Hoy no sentimos interpelado por las palabras de Jesús y animados a renovar nuestro propósito de entregar nuestras mejores energías a colaborar con él en la mejora de este mundo. Para llevarlo a cabo debemos renunciar a ciertas cosas, para elegir algo mucho más grande; debemos dejar amores pasajeros para elegir al Amor que da vida. Es vivir en la aventura de la pobreza evangélica, del desapego, para vivir en las manos y en el corazón De Dios.

María, llévanos a vivir en este Amor que da la vida y a apostarlo todo por Él. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO