LUNES XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JEREMÍAS:
– Hoy aparece otro gesto simbólico del profeta Jeremías, aparece caminando por la calle encorvado, con un yugo de madera al cuello. Con esto muestra el profeta al rey que como castigo de los males que han hecho, van a caer en la esclavitud. Pero este anuncio se vuelve dramático cuando se choca frontalmente con un profeta de la corte que anuncia buenos designios en la guerra, a los cuales Jeremías no puede corresponder, pues cuando rompen el yugo de madera, anuncia unos más duro uno de hierro.
– Hay profetas verdaderos y falsos, todos dicen que hablan en nombre De Dios, pero los falsos suelen decir las palabras que la gente quiere oír, y esto lleva a una falsa confianza. Mientras que los verdaderos profetas, intentan ser fieles a la voluntad De Dios y se atreven a denunciar los pecados de sus oyentes, y muy a pesar suyo, a anunciar castigos.
– Podríamos preguntarnos, si es buen padre sólo el que da la razón a su hijo…. Al igual pasa con lo que Dios nos pide, es verdad que es difícil discernir entre la auténtica voz De Dios y la que obedece más a los intereses personales. En nuestra vida personal, tenemos que pensar si buscamos la voluntad De Dios con sinceridad, o si nos engañamos buscándonos a nosotros mismos y manipulando la voluntad De Dios.

SALMO:
«Instrúyeme, Señor, en tus decretos».
El salmo expresa el verdadero deseo de buscar a Dios por encima de todo y de alejarnos de todo aquello que nos separa de Él.

MATEO:
– Jesús al enterarse de la muerte de Juan Bautista, intenta retirarse a un lugar solitario, pero la gente no le deja. Jesús se conmueve por el pueblo, y cura a los enfermos, su actividad misionera es intensa: predica la Buena Nueva de la salvación, cura a los enfermos, atiende a todos incluso les da de comer.
– El lenguaje del evangelio se parece mucho al de la Eucaristía, tomó, pronunció la bendición, partió, se los dio. Esta multiplicación, tiene un ambiente eucarístico. También tiene un ambiente de solidaridad con los que pasan hombres, con los que buscan, con los que andan por el desierto. Es lo que nos manda Jesús, dadles vosotros de comer. Esto es lo que rezamos en el Padre nuestro, con el pan nuestro de cada día, el pan de la Eucaristía, y el pan del alimento diario.

María, Madre que siempre comamos del pan de tu Hijo Jesús con un corazón dispuesto. Amén.
Un pobre sacerdote +++

LUNES XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO