LUNES XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

NÚMEROS:
– El pueblo de Israel se queja de comer el maná De Dios, y recuerdan las comidas que tenían en Egipto. Es verdad que su estomago echaba de menos los manjares de Egipto, pero también hay que tener en cuenta que en aquel lugar eran esclavos, y no vivían en las manos De Dios, sino en manos del Faraón. Que fácil es dejarnos llevar por lo material y no por lo espiritual; que fácil es buscar los bienes de esta tierra y no los de lo alto.
– Por otro lado está Moisés y su oración de intercesión, el vive como un verdadero puente ente los hombres y Dios, hoy se pone de tal modo pidiendo a Dios carne para su pueblo que se queja, que se siente incapaz, y le pide a Dios incluso que le quite de en medio, y que le deje morir, y que no lleguen a la tierra prometida para vivir en precariedad. Es muy valiente Moisés delante De Dios, y muy osado.
– Moisés se ha dejado contagiar por ese malestar del pueblo. Se ha olvidado de todo lo que ha hecho por ellos. El se da cuenta que no puede cargar solo con el pueblo y le pide de verdad ayuda a Dios. Tendríamos que imitar el ejemplo de Moisés, con su oración personal y vivida. Seguro que de esta oración vendrían soluciones, o fuerzas y ánimos para seguir adelante.

SALMO:
“Aclamad a Dios, nuestra fuerza”.
El salmo expresa como el pueblo no escucha la voz De Dios, y como el deseo De Dios es que escuche su voz. Pidamos por ello un corazón que escuche, sobre todo porque también debería ser un corazón que tenga memoria, que recuerde tantas acción que Dios ha hecho por su pueblo.

MATEO:
– Jesús al enterarse de la muerte de Juan Bautista, intenta retirarse a un lugar solitario, pero la gente no le deja. Jesús se conmueve por el pueblo, y cura a los enfermos, su actividad misionera es intensa: predica la Buena Nueva de la salvación, cura a los enfermos, atiende a todos incluso les da de comer.
– El lenguaje del evangelio se parece mucho al de la Eucaristía, tomó, pronunció la bendición, partió, se los dio. Esta multiplicación, tiene un ambiente eucarístico. También tiene un ambiente de solidaridad con los que pasan hombres, con los que buscan, con los que andan por el desierto. Es lo que nos manda Jesús, dadles vosotros de comer. Esto es lo que rezamos en el Padre nuestro, con el pan nuestro de cada día, el pan de la Eucaristía, y el pan del alimento diario.

María, Madre que siempre comamos del pan de tu Hijo Jesús con un corazón dispuesto. Amén.
Un pobre sacerdote +++

LUNES XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO