LUNES XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

GÉNESIS:
– La escena de la escala misteriosa que une cielo y tierra, por la que suben y bajan ángeles, y que conduce hasta Dios, parece que tiene una primera intención de justificar el origen del santuario de Betel. Jacob erige un altar a Dios y llama a aquel lugar casa De Dios: Betel.
– Pero sobre todo esta aparición lo que legitima es la descendencia que Dios va eligiendo para llevar a cabo su promesa, pues las palabras que Dios dirige a Jacob, se parecen mucho a las que Abrahán había escuchado, y que es una elección De Dios para seguir realizando su promesa: Dios sigue escribiendo reto con líneas torcidas.
– Dios tiene sus caminos, actúa con libertad absoluta, incluso hace su camino a pesar de las debilidades y los fallos humanos y saca provecho para llevar a delante la salvación de la humanidad. En medio de estos caminos, Dios se encuentra a personas que elige y envía para llevar a cabo su obra de salvación, aquí también estamos nosotros, que tenemos que corresponder a su amor.

SALMO:
"Dios mío, confío en ti."
Vivimos siempre bajo la sombra de las alas de nuestro Dios, que es nuestro refugio y escudo y que mantiene siempre alta nuestra cabeza. Pues Dios siempre nos libra del pasado, y nos quiere cubrir en su manto de misericordia, él es nuestra defensa y nuestro auxilio razonable. Pues Dios se fija en la obra de sus manos y no la desprecia.

MATEO:
– Hoy los hombres acuden a JEsús, pues Él es la única esperanza firme en sus vida, el único capaz de resucitar a los muertos, el único por encima de cualquier enfermedad o dificultad. Hay que tener la valentía de ir a Jesús de gritarle lo que necesitamos, de ir a tocarle confiadamente, sabiendo que su voluntad es la salvación del hombre.
– Ambas personas se le acercan con mucha fe a Jesús y obtienen lo que piden. Jesús es más fuerte que el mal, que la enfermedad y libera incluso de la muerte.
– En los sacramentos es donde nos acercábamos con más fe a Jesús y le tocamos, o mejor dicho nos toca Él a nosotros por la mediación de su Iglesia, para concedernos vida, y Vida en abundancia.
– El dolor de que padre y la vergüenza de aquella buena mujer pueden ser un buen símbolo de todos nuestros males. Y también hoy Jesús nos quiere atender y llenarnos de su fuerza y de su esperanza.

María, que vayamos a tocar a JEsús y nos escondamos en su corazón. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO