LUNES XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

2 CORINTIOS:
– Pablo se siente colaborar y servidor De Dios y no deja de invitar a que se aproveche la gracia De Dios, que la salvación De Dios no caiga en saco roto. Pero ser colaborador no es ser protagonista, sino llevar a cabo del proyecto de salvación De Dios en nosotros y para nosotros.
– Vemos en San Pablo que hace una lista con todas las dificultades que se viven al llevar acabo el anuncio del Evangelio: luchas, golpes, cárceles, días sin comer, noches sin dormir…, y más serían que las que nos cuenta. Pero a la vez presenta la actitudes generosas por su parte: paciencia, amabilidad, amor…
– Nosotros como cristianos al igual que San Pablo, estamos llamados a ser signos de contradición y a que tengamos que echar mano de nuestros mejores propósitos y a dejarnos llenar y guiar por el Espíritu Santo para seguir fieles al Señor en nuestro camino.

SALMO:
“El Señor da a conocer su salvación”
El Señor muestra su salvación a las gentes, para que ya no vivamos para nosotros mismos, sino que vivamos en Aquel que nos salva, Aquel que es fiel y misericordioso. Hay que por eso alabar a Dios sin cesar por la salvación De Dios con los labios, con el corazón y sobre todo con la vida.

MATEO:
– Jesús nos invita a que la respuesta contra los agravios, no sea hacer un agravio mayor, sino ser humilde y no tener miedo a llevarnos algún mamporro mas. Esto es vivir en un verdadero perdón de la ofensa antes que la petición e perdón, y a vivir más en las manos De Dios que en las nuestras, pues esto sin Dios es prácticamente imposible.
– No podemos vivir en la ley del Talión, la cual particularmente creo que cada vez más está presente, no podemos responder al mal con mal, pues sólo se podrá sacar más mal. Hay que responder al mal con bien, pues es la manera definitiva de vencer el mal y vivir el Amor de Jesús en nuestras carnes.
– Jesús por lo tanto hoy nos habla de la relación con los que nos han ofendido. Esto es uno de los aspectos de la doctrina de Jesús que más nos cuesta a sus seguidores, pues muchas veces nos sentimos movidos a devolver mal por mal, e incluso pensamos que el otro se lo merece. Esto se ve en que cuando perdonamos, no acabamos de olvidar, dispuesto a echar en cara su falta al que nos ha ofendido y vengarnos de alguna manera. Debemos vivir en un ESPÍRITU DE RECONCILIACIÓN, no albergar sentimiento de represalia personal, no devolver mal por mal, sino cortar esta espiral de mal en el trato con los demás. Jesús nos ha enseñado a amar a todos, también a los que no nos aman. Aunque recibamos personalmente una injusticia, no tenemos que ceder a deseos de venganza, sino vencer el mal con el Amor.

María, Madre, enséñanos a poner la otra mejilla, a vivir en el Espíritu de Reconciliación de tu Hijo Jesucristo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO