LUNES VIII TIEMPO ORDINARIO

ECLESIÁSTICO:
– El sabio lleno de ternura, nos invita a convertirnos a dios mientras sea tiempo, después de la muerte ya no podremos alabar a Dios ni darle gracias ni convertirnos. Todo se resuelve en esta vida, por lo que hay que aprovechar el tiempo.
– Dios nos espera también a nosotros. Para convertirnos no hace faltas que seamos grandes pecados, pues convertirse significa cambiar de dirección, volver la cara hacia Dios. Esto lo debemos hacer también los que a veces nos distraemos, miramos hacia otro lado o caminamos otros caminos, los que podemos caer fácilmente en la mediocridad, en la rutina y en la dejadez espiritual.
-“¡Qué grande es la Misericordia del Señor, y su perdón para los que vuelven a Él!”

SALMO:
“Alegraos, justos, y gozad con el Señor.”
Es una declaración de que el Señor siempre es misericordioso y siempre quiere la salvación y la liberación de su pueblo. Sólo pide una cosa que cada uno de nosotros volvamos a Él y arrepentiendonos de nuestro pecados acojamos su misericordia.

MARCOS:
– Hoy en el Evangelio aparece un joven inquieto que busca caminos y quiere dar un sentido más pleno a su vida.
– Jesús no pide cosas, sino que pide la entrega absoluta de su persona. No se trata de tener o no tener, sino de ser y seguir vitalmente, y este seguimiento nos cuesta renunciar a lo que estamos apegados.
– Los religiosos han dedicado imitar a Jesús más de cerca, han querido hacer los votos de pobrezas, celibato y obediencia, ha sido para poder caminar más ágilmente pro el camino del Señor, para poder amar más, para estar disponibles para los demás, para ser libres interiormente como Jesús. Todo debemos seguir este camino de Jesús, el camino de la Bienaventuranzas, viviendo las renuncias que el Señor nos pida.

Dice hoy un pequeño comentario del libro del Magnificat:
“Una cosa te falta. El Señor le ha citado al rico los mandamientos de la segunda tabla, los que tienen que ver con el amor al prójimo, y él afirma que los ha cumplido. Ahora el Señor lo invita a dar un paso más, a cumplir la nueva forma de amar a Dios sobre todas las cosas (primera tabla de la Ley): seguir a Jesús. Pero como el rico ama más sus bienes, o mejor dicho, se ama más a sí mismo, entonces se aleja: deja al Dios hecho hombre que le pide todo a cambio, especialmente su libertad.”

María, Madre que se lo demos todo a tu Hijo Jesús. Amén

Un pobre sacerdote +++

LUNES VIII TIEMPO ORDINARIO