LUNES VII SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– Hoy San Pablo se encuentra a doce hombre que eran creyentes, pero que sólo habían recibido el bautismo de Juan Bautista y no conocen el Espíritu Santo. San Pablo les explica la relación entre el bautismo de Juan y la fe en Jesús, y esto doce hombres aceptan al fe, son bautizados de nuevo, esta vez en el nombre de Jesús, y reciben el Espíritu Santo con la imposición de manos de San Pablo. El Espíritu suscita en ellos el carisma de lenguas y de profecía.
– Debemos aprender de San Pablo cómo ayudar a cada persona, desde su situación concreta, y no desde unos tópicos generales, a llegar hasta Jesús. Para todos tiene respuesta amable la comunidad cristiana. Debemos evangelizar respetando en cada caso los tiempos oportunos.
– Durante esta última semana de Pascua, debemos mendigar el Espíritu Santo, para que renueve en nosotros su acción, y su Presencia, y ya no vivamos de nosotros mismos si de Él.

SALMO:
“Reyes de la tierra, cantad a Dios.”
El Señor es grande y poderoso, es defensor en medio de las tentaciones y asechanzas del Enemigo, por eso los impíos se disipan como humo. Pero en cambio los justos se gozan de la Presencia De Dios, ya que viven de su salvación, pues se fija en los más débiles y necesitados, es Padre de huérfanos, protector de viudas… Como no glorificar a un Dios tan enamorado de sus hijos.

JUAN:
– Jesús nos habla de su consuelo, de su esperanza, de su alegría, que es la unión vital entre el Padre y el Hijo, que le lleva a vivir en una confianza vital excepcional. Aprendiendo de esta unión vital, debemos nosotros vivir nuestra unión vital con Dios, y de este modo nunca estaremos solos y siempre viviremos de un modo nuevo, pues el Amor De Dios se hará más Presencia vital en nuestra relaciones y situaciones.
– En el mundo tendréis luchas, pero tened valor: yo he vencido al mundo. Jesús es más fuerte que cualquier dificultad, y que cualquier adversidad que nos ponga este mundo. El vence, pero de un modo nuevo, desde el verdadero poder que puede vencer todo, desde el poder del Amor.
– Podríamos preguntarnos hoy, ¿de veras creemos? Nunca es segura nuestra adhesión a Cristo. La cruz y la humillación no entran muchas veces en nuestra mentalidad, y por tanto en nuestra fe en Cristo. Pero el Espíritu Santo nos da vida y madura en nosotros el vivir para Dios.

María, llevamos a vivir del Espíritu Santo, que nos de valor en la dificultad, y nos lleve a una total unión con Cristo tu Hijo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES VII SEMANA DE PASCUA