LUNES V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

1 REYES:
– Leemos hoy como organizó Salomón, el solemne y festivo traslado al recién inaugurado Templo del Arca de la Alianza, el Arca que acompañó al pueblo en su época nómada por el desierto y que luego había estado depositada en varios templos y casas. El Arca con las dos tablas de la ley de Moisés es ahora llevada al Templo, como símbolo de la continuidad con el período de las peregrinaciones, a pesar de que el pueblo ya se ha asentado definitivamente.
– Si los judíos estaban orgullosos de su Templo y del Arca de la Alianza que albergaba, nosotros tenemos todavía más motivos para apreciar nuestras iglesias como edificio sagrado. Además, la presencia eucarística de Cristo Jesu´s, que ha querido que participemos sacramentalmente de su Cuerpo y de su Sangre en la comunión, y que prolonga esta presencia en el sagrario sobre todo para la comunión de los enfermos o moribundos, da a nuestras iglesias una dignidad nueva y entrañable.

SALMO:
"¡Levántate, Señor, ven a tu mansión!"
El salmo es mesiánico y unido a la primera lectura nos muestra como Dios cumple sus promesas, pues Dios ama a su pueblo y va a habitar en medio de su pueblo.

MARCOS:
– Hoy el evangelio nos muestra una de las actividades en la que más tiempo ocupaba Jesús, la atención a los enfermos. Jesús atendía a todos y nunca dejaba sin su ayuda a los que veía sufrir de enfermedades corporales, psíquicas o espirituales. Curaba y perdonaba, liberando a la persona de todos sus males, paso haciendo el bien, y curando a los oprimidos por el mal.
– También la Iglesia ha recibido este encargo, predicar y curar. La Iglesia evangeliza este mundo y predica la reconciliación con Dios. Hoy hay que seguir pidiendo en don de sanación. Pero también debemos preguntar, cómo cuidamos y atendemos a los enfermos, a los más necesitados. Los que participamos con frecuencia en la Eucaristía no podemos olvidar que comulgamos con el Jesús que está al servicio de todos, y que cuida y cura a todos.
– Comentario del Magnificat: "Le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto". El Señor comunica el poder de su gracia a la creación del Padre: con solo tocar su manto, la gente queda sanada. Estamos ante una imagen de los sacramentos. A través del agua, del aceite, del pan y del vino, Dios obra su salvación; sin estos elementos no hay sacramentos. Dios mismos ha querido vincularse hasta este punto con sus criaturas.

María, Madre que toquemos con fe a Jesús que quiere librarme de todos mis males. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO